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Centro Holístico Nahualkuma

Desarrollo del comportamiento

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Este es el curso de desarrollo del comportamiento que, como el nombre lo indica, prioriza el comportamiento de las personas, ayudándolas en la búsqueda de la Felicidad.
La lectura y reflexión de sus textos ha de beneficiarlos, tornándolos mas armoniosos delante la vida, mas productivos y felices. Fueron los mensajes mas bellos que  leí en toda mi vida y que tocan profundamente las emociones y la mente de quien las lee. Este curso de desarrollo del comportamiento humano esta compuesto  de nueve temas:
Introducción La Víctima
Creencias y Convicciones La Envidia
Yo Te Comprendo La Alegría
Miedo a Perder La Culpa
El Héroe

 
Nuestro reconocimiento y gratitud al trabajo elaborado por el Psicólogo Antonio Roberto Soares. 
Todos los textos fueron obtenidos de:

GIOVANNI´S HOME PAGE:  www.geocites.com/athens/4882/comport.html  

  Introducción Antonio Roberto Soares-Psicólogo 

El Porque del Desarrollo del Comportamiento 
Las personas están, de una manera general insatisfechas en mayor o menor grado y en frustración con la vida que han llevado y poseen pocas habilidades para transformar su vida en algo mas significativo y mas expresivo. Percibimos, cada vez mas, una onda creciente de frustración invadiendo las personas. De una  manera especial, las personas se quejan de su manera de vivir, de su corre-corre diario, del vacío que sienten, del tedio que sienten. Aún que hacen grandes esfuerzos por parecer felices, las personas no consiguen esconder el grado excesivo de tensiones, de fatiga, de cansancio y de ansiedad. Ya no escondemos nuestras angustias, nuestras depresiones, nuestras ansiedades, nuestros problemas conyugales, nuestros problemas de relacionamiento afectivo y nuestros problemas profesionales. Esto significa que comenzamos a no aceptar, como natural, este estado crónico de desgaste, comenzamos a no hallar natural todo este proceso avasallador de nuestro interior. Cada vez mas, un número mayor de personas comienzan a entender la necesidad de algún cambio que permita una vida mas satisfactoria y mas significativa. Si, por un lado, nuestra época es, caracterizadamente, una era de ansiedad, de prisa, de corre-corre, por otro lado es también una época en que las personas están tomando conciencia de cuanto les es penoso vivir de está forma. Muchas son las preguntas que mas temprano o mas tarde nos formularemos. Será que vale la pena? Será que el precio que estamos pagando vale realmente lo que recibimos en cambio? Será esa la mejor manera de vivir? Qué será lo errado en mí? Será que solamente yo estoy pasando por estos problemas?

 De cualquier forma, todo eso pasa al hombre  moderno en consecuencia con la grave crisis que atraviesa el mundo hoy. Solamente los ciegos no ven suceder en sus vidas los síntomas claros de aquello que el americano Alvin Toffer llamó de Choque del Futuro. Nunca, en  época alguna, el mundo pasó por transformaciones tan rápidas y tan profundas. Hay una impetuosa corriente de cambios, una corriente actual tan poderosa, que disgrega las instituciones, sacude y altera nuestros valores básicos y seca nuestras raíces, nuestros fundamentos. La aceleración del cambio en el mundo, en nuestra época, es una fuerza elemental, es una fuerza fundamental-nuestro mundo se basa en un violento proceso de cambio. Y ese impulso de aceleración, en todos los lugares y en todas las formas, ofrece evidentemente consecuencias organizativas, sociológicas y sobretodo consecuencias psicológicas.

 Los problemas energéticos hoy emergentes, la devastación de los recursos naturales no renovables, son apenas síntomas de una devastación de otra energía, que es la energía humana. Nosotros también estamos delante de un proceso de escasez de energía humana, dado el corre-corre, el stres, el agotamiento, las contradicciones internas, los conflictos íntimos. Tal vez mas serios que la crisis energética, de la falta de energía en términos de petróleo y combustibles, sea el hecho de que estamos llegando al límite de un proceso de utilización de la energía humana. Las sociedades tecnológicas por un lado, desvinculadas de los valores naturales comienza evidentemente a desviarse, tales los reclamos de toda orden y de todas partes. Sentimos una gran transformación sucediendo en el Mundo. aún cuando hablamos de crisis mundial, nos llenamos de un profundo sentimiento de esperanza.

El comienzo de una nueva era es preanunciado por todos lados. Nunca se habló tanto en defensa y preservación de la naturaleza. Los procesos místicos y religiosos aumentan en número cada vez mayor, la búsqueda del desarrollo psicológico, los cambios de vida, nos es mostrada a través del número creciente de aquellos que buscan los consultorios de psicólogos y psiquiatras y de los cursos de crecimiento personal. Por el mundo afuera, es cada vez mayor la creación de comunidades auto-sustentadas por una filosofía básica de contacto con la naturaleza. Las investigaciones y revistas parapsicológicas, los programas de televisión sobre asuntos místicos y fenómenos para normales, tratando de cómo vivir mejor, son innumerables.

 Todo eso atestigua por un lado la necesidad que ya sentimos del desarrollo de nuestra potencialidad y por otro el surgimiento de una nueva era, vuelta hacia los aspectos  humanos. A semejanza de la semilla que muere antes de nacer, en el medio de la confusión económica y social del mundo de hoy, en el medio de un mundo donde el hombre se transformó en esclavo de lo que creo, visualizamos ya los primeros reflejos de una era mas humanizada, mas libre, mas hacia la espontaneidad y a la naturalidad.

 Nuestros hijos ya atestiguan una nueva percepción de la vida y del mundo. Ya son mas adaptables y revelan mayor individualidad. Ellos, probablemente, cuestionarán más el funcionamiento del sistema social que nosotros hicimos antes. Naturalmente, ellos desearán tener dinero y trabajo par obtenerlo, pero, a no ser en condiciones de extrema privación, deberán resistir la idea de trabajar solo por el dinero y resistirán la entrega de su vida en cambio del éxito, de prestigio y de status. Sobretodo, es probable que deseen actuar en equilibrio en su vida. Equilibrio entre el trabajo y la diversión, entre la producción y el consumo, entre el trabajo intelectual y el trabajo manual, entre la ciencia y la religión, entre la vida social y la vida personal, entre el avance tecnológico y el desarrollo de los valores naturales, hasta entre sus pensamientos y sus sentimientos.

 Sentimos al Mundo a la orilla de un hecho histórico en los últimos momentos de la evolución industrial y del nacimiento de la revolución humana. Con todo, las personas no perciben ese proceso, la resistencia a un cambio de vida y son envueltas por él sin conciencia, en tanto perciben todo eso y quedan paralizadas, sin saber que hacer o que hacer o como hacer. Se vuelve cada vez mas claro para nosotros que solamente a través de programas individuales de crecimiento, programas de desarrollo para propias actitudes, será posible reequipar a las personas para lidiar con esas fuerzas críticas.

 Las personas, por regla general, no aprenden eso y para su crecimiento son necesarios programas que les enseñen a vivir mas adecuadamente su vida como personas humanas. Todos los problemas de relacionamiento humano, en el mundo de hoy, ocurren por una paralización en el crecimiento de las personas.

 Cuando las cosas no van bien en las relaciones de las personas, inevitablemente vamos a encontrar personas acomodadas, desesperadas y sin movilizar el mínimo de energía para el auto-desarrollo. Son en general, personas que ya se juzgan perfectas, que no perciben que forman parte de un mundo en transformación y no comprenden que la ley de la vida es la ley del cambio, la ley de la renovación. Y quien quiere ser siempre el mismo, no buscando el camino del crecimiento individual es semejante a aquel que muere, o aquel que desperdició en la vida lo que ella tenía de mas intrínseco, que es su propia transformación, porque en cuanto el hombre permanece entre los vivos hay crecimiento y por lo tanto hay esperanza.

 De ahí nuestra creencia en la importancia de un proceso que llamamos Desarrollo Comportamental. Desarrollo comportamental es buscar respuestas para algunas de estas preguntas: ¿Cuales son aún nuestros objetivos vitales? ¿cuáles son nuestros objetivos en al vida? ¿Cuál es ahora nuestro concepto de felicidad? ¿Que entendemos por ser feliz? ¿Cuáles son nuestras necesidades naturales y cuales son las necesidades que creamos?

 El desarrollo comportamental es una tarea individual, intransferible y personal. Consiste en reequiparnos individualmente para lidiar con las fuerzas contradictorias de una sociedad en crisis y  en ayudarnos a volvernos mas disponibles para la felicidad. Es también creer en la posibilidad de un mundo de mejor vivir y de un modo diferente de vivir mejor. Es, sobretodo, reequiparnos para lidiar con los procesos que hoy nos impiden  conquistar mayor energía vital. Entre los procesos que envenenan nuestro acontecer existencial destacándose los siguientes: el miedo a perder, la obsesión del primer lugar, el compromiso con el éxito; la competencia crónica, reflejada en el sistemático cultivo de la envidia; la locura por controlar; la depresión y la culpa.

 El objetivo de estos mensajes es, ayudarnos en la reflexión y en el cambio en cuanto a esos procesos, pero esto va exigirles un compromiso personal, íntimo, y total para con su propia vida.

Usted es el único responsable por su propio aprendizaje.

Maestro es aquel que aprende, no aquel que enseña por que la mayor enseñanza, lo mas difícil es enseñarse a sí mismo, y enseñar a sí mismo es aprender. Estos mensajes son un medio y solamente un medio. Así mismo como cualquier otro instrumento, jamás podrá sustituir la voluntad y la paciencia de cada uno en la senda específica y privada del auto-crecimiento. 
 

Creencias y convicciones Antonio Roberto Soares- Psicólogo

Cerrando está serie de artículos sobre Desarrollo del Comportamiento, reservamos para ustedes 20 (veinte) conclusiones que podrán ser materia de profunda reflexión y cuya real comprensión podrá llevar algún tiempo, por lo que recomendamos que las lea varias veces. Medite sobre ellas!

1.        Creemos que el hombre es uno con el mundo y que vivir es atestiguar en su presente este vinculo con el universo dejando que la vida fluya libremente.

2.        Creemos que el hombre es responsable por su vida y nada le sucede en donde no tenga su participación activa.

3.        Creemos que el crecimiento del mundo es fruto de las transformaciones interiores de cada persona y que esas transformaciones influencian el exterior.

4.        Creemos que el trabajo es el modo del hombre de establecer y atestiguar su participación y que el trabajo no vale por lo que las otras personas piensen de él, ni por su lucro, pero sí por la intensidad, dedicación y gusto con que se lo realice.

5.        Creemos que la vida humana es múltiple en manifestaciones, pero una sola en esencia.

6.        Creemos que crecer es hacer en niveles cada vez mayores el nexo entre los contrarios.

7.        Creemos que la familia, no es un conjunto de obligaciones, sí un laboratorio de entrenamiento en la “operatividad del amor”, una experiencia común de las diferencias individuales. Es en la diferencia que se sitúan el crecimiento y el amor.

8.        Creemos que las personas no son cosas y por lo tanto no son propiedad de nadie.

9.        Creemos que el dinero es un medio, un instrumento del vivir y no un fin en la vida.

10.     Creemos que el tiempo no existe como una fuerza fuera de nosotros, pero que el tiempo somos nosotros mismos en movimiento, en transitoriedad, que la seguridad no existe a no ser como aceptación de inseguridad básica de la persona humana. Que el amor, la bondad, la verdad, y la ternura deben ser cultivadas no por imposición moral, sino porque forman parte de las leyes naturales del mundo.

11.     Creemos que estamos en la vida apenas para elogiar la gratitud, la simplicidad, el imprevisto. Que la vida solo vive de improviso, no  de borrador. Que ninguno de nosotros es el todo, sino apenas una parte. Que el alma es un pedazo de nuestro cuerpo y que el cuerpo es un pedazo de nuestra alma.

12.     Creemos que hasta en esto las personas son iguales, cada una es diferente. Que somos niños, adultos y viejos al mismo tiempo. Que vivir es juntar diariamente lo separado y separa diariamente aquello que está junto.

13.     Creemos que para aprender a nadar tenemos que aprender a bucear, que para aprender a ganar, tenemos que aprender a perder, que para aprender a vivir tenemos que aprender a morir, que para aprender a sentir placer, tenemos que aprender a sentir dolor, que para aprender a saber, tenemos que aprender a no saber.

14.     Creemos que ser diferente es ser libre, que el pasado y el futuro son importantes como referencias de nuestra vida y no como determinantes de ella. Que existen lo conocido, lo desconocido y lo incógnito. Que el vacío forma parte del mundo y es donde recibimos al mundo. Que jamás tendremos seguridad total, inteligencia total, presencia total, salud total, potencia total.

15.     Creemos que nuestra fuerza viene de la conciencia de nuestra flaqueza, que nuestro coraje viene de la conciencia de nuestro miedo. Que enfrentar las cosas, viene de la conciencia de nuestra fuga. Que nuestra alegría viene de la conciencia de nuestra depresión y que nuestra esperanza viene de la conciencia de nuestra desesperación.

16.     Creemos si después de la muerte no existe nada, este nada es una forma de existir. Que nosotros somos buenos verdaderos, honestos, libres, y sabios por naturaleza, aunque a veces seamos malos, falsos, deshonestos, presos e ignorantes.  Que el mal no existe en si propio, es apenas una ausencia.

17.     Creemos que somos apenas un canal de manifestación de la vida. Que luchar en contra es una forma de omnipotencia, es  querer parar el flujo armónico de la naturaleza.

18.     Creemos que el maestro es aquel que aprende, no aquel que enseña. Que la autoridad viene de los hechos y no de las personas. Que no queremos, no podemos y ni debemos tener cualquier compromiso con el éxito. Que vivir es apenas vivir y no vivir en función de alguna cosa. Que no estamos en el mundo para vivir por nuestra esposa, por nuestros hijos, ni por nadie, sino apenas para vivir con ellos. Que el amor es cuando somos buenos y verdaderos al mismo tiempo.

19.     Creemos que nacemos para ser y no para tener. Que el amor es libertad, que libertad es el casamiento entre lo que queremos y aquellos que podemos, que la vida es un misterio y nosotros somos parte de él. Que ayudar a alguien no es decir al otro como él tiene que ser, es ayudarlo a ayudarse y ayudarlo a no precisar de nosotros.

20.     Creemos que siempre es posible arreglar una disculpa para no divertirnos, para no ser felices. Que amar es ser inocente, creer en las otras personas como un niño cree en otro niño. Que inocencia es ver una gota de rocío en una flor, es ver el brote de los árboles, es ver una mariposa, es saludar el poder del sol, es dejar una lágrima correr libre, es ensuciar la ropa blanca, es ensuciar las manos en la tierra, es reír de nuestros límites, es besar al aire, respirar una música, es contar las estrellas, es desprevenirse, es descender en el “tobogán”.
 

Yo Te Comprendo

Yo sé de tus tentaciones, de tus vacíos y de tu inquietud. Yo sé de la lucha que haces en busca de Paz. Sé también de tus dificultades para alcanzarla. Se de tus caídas y de tus propósitos no cumplidos, de tus vacilaciones y de tu desanimo.

Yo te comprendo…imagino cuanto has intentado para resolver tus preocupaciones profesionales, familiares, afectivas, financieras y sociales, imagino que el mundo, de vez en cuando te parece un gran peso que estas obligado a cargar y tantas veces sin sentir esfuerzo. Yo conozco tus dudas, dudas de la naturaleza humana.

Percibo como te sientes pequeño cuando tus sueños anhelados caen por tierra, cuando tus expectativas no son correspondidas. ¿Y esas inseguridades del mañana y aquella inquietud atroz de no saber si mañana las personas que hoy te rodean estarán todavía contigo? De no saber si reconocerán tu trabajo, si reconocerán tu esfuerzo y por todo esto sufres y te sientes como un barco solo en un mar inmenso y agitado. Y no ignoro que muchas veces sientes una profunda carencia de amor. Cuantas veces pensaste en resolver definitivamente tus conflictos en el trabajo o en casa. Y no siempre encontraste la receptividad esperada o no tuviste la fuerza p para encaminar tu propuesta. Yo sé cuanto te duelen tus límites humanos y cuanto a veces te parece difícil una armonía íntima. Y no pocas veces, la incredulidad se apodera de tu corazón.

Yo te comprendo… comprendo hasta tus angustias, la tristeza por lo que te hicieron, la tristeza por la incomprensión que te dispensaron, por las ingratitudes, por las ofensas, por las palabras ruines que recibiste. Comprendo hasta tus nostalgias, tus recuerdos. Nostalgia de aquellos que se apartaron de ti, nostalgia de tus tiempos felices, nostalgias de aquello que no volverá mas… Y de tus miedos? Miedo de perder lo que posees, miedo de no ser bueno para aquellos que te rodean, miedo de no agradar debidamente a las personas, miedo de no decirles lo que haces, miedo de que descubran tu yo intimo, miedo de que alguien descubra tus verdades y tus mentiras, miedo de no conseguir realizar lo que planeaste, miedo de expresar tus sentimientos, miedo de que te interpreten mal.

Yo comprendo ese y todos los otros miedos que tienes dentro de ti. Soy capaz de entender tus remordimientos, las faltas que cometiste, los sentimientos de culpa por los pequeños o grandes errores que cometiste en tu vida. Y se que, por causa de todo eso, a veces te encuentras en un profundo sentimiento de soledad. Y cuando las cosas pierden el color el gusto, y te ves envuelto en una fina capa de indiferencia por la vida. Me refiero a  aquella sensación de aislamiento, como si el mundo entero fuese indiferente a tus necesidades y a tu cansancio. En ese estado, sos envuelto por el tedio y cada acción u obligación exige de ti un gran esfuerzo. Se hasta de tus sensaciones de estar acorralado, preso; preso de las normas, de los padrones establecidos, de las rutinas obligatorias: “ Yo gustaría de… pero yo tengo que trabajar, tengo que ayudar, tengo que cuidar de, tengo que resolver, tengo que!…”

Yo te comprendo… comprendo de tus sacrificios. Y cuantas cosas has renunciado, de cuantos deseos que no se cumplieron!! Y siempre creen que es poco… Pocas cosas has hecho por ti y por tu vida, casi toda ella,  a sido dedicada al final a satisfacer otras personas. Se de tu esfuerzo en ayudar a otras personas y se que eso es la semilla de tus depresiones. Se que, en tus horas mas amargas, hasta una rebeldía aflora en tu corazón. Rebeldía con la injusticia del mundo, rebeldía con el hambre, a las guerras, la competencia entre los hombres, con la locura de los que tiene el poder, con la falsedad de muchos, con la represión social y con la deshonestidad.

Por todo eso, cargas un grado excesivo de tensiones, de angustias y de ansiedad. Sueñas con una vida mejor, mas clama, mas significativa. Se también que tienes bellos proyectos para el mañana. Se que quieres apenas un poco de seguridad, sea financiera o emocional, y se que luchas por ella. Pero así mismo, tus tensiones continúan presentes. Y tu percibes estas tensiones en tus insomnios o en tu excesivo dormir, en la ausencia de hambre o en el hambre excesivo, en la ausencia de deseos sexuales o en el excesivo deseo sexual. El hecho es que cargas y acumulas tensiones sobre tensiones: tensiones en el trabajo en las exigencias y autoritarismos de algunos, en el salario bajo, en la inexistencia de motivaciones, en los ambientes tóxicos de las empresas, en la envidia de los colegas, en lo que dicen por detrás. Tensiones en la familia, en las dependencias devoradoras de los que habitan la misma casa; en los conflictos y peleas constantes, donde todos quieren tener razón; en la falta de respeto de tu individualidad, en el control y reproche de tus acciones.

Yo te comprendo y te comprendo así como eres. Y a pesar de comprenderte totalmente quiero decirte algo muy importante. Escucha ahora con el corazón lo que te voy a decir: ¡Yo Te Comprendo, pero no te apoyo! Tú eres el único responsable por todos estos sentimientos. La vida te dio la gracia y existen en ti remedios para todos tus males. Se, sin embargo, prefieres el autocompasión en vez de movilizar tus energías interiores, por lo tanto nada puedo ofrecerte. Si prefieres soñar con un mundo perfecto, en vez de enfrentarte con los límites de un mundo con errores y humano, nada puedo ofrecerte. Se prefieres lamentarte de tu pasado y encuentras en él disculpas para que tu falta de voluntad de crecer; si optaste por intentar controlar el futuro lo que jamás controlarás con todas sus incertidumbres; si resolviste responsabilizar a las personas que te rodean por tu incompetencia en tratar con los aspectos negativos de ellas, en nada puedo ayudarte. Si cambiaste el auto-apoyo por el apoyo y reconocimiento de tu ambiente, entonces nada puedo ofrecerte. Si quieres tener razón en todo lo que piensas; si quieres obtener piedad por lo que sientes, si quieres la aprobación integra en todo lo que haces; si escogiste bajar las manos de tu propia vida, en nombre del falso amor, para comprarles el reconocimiento de los otros, a través de renuncias y sacrificios, nada puedo ofrecerte. Si entendiste mal la regla máxima “Amar al prójimo como a ti mismo”  te olvidaste de amarte a ti mismo, en nada puedo ayudarte.

Si no tienes un mínimo de coraje para estar con tus propios sentimientos, sean agradables o dolorosos, si no tienes un mínimo de humildad para perdonarte por tus imperfecciones, si deseas impresionar a otros y ganarles la simpatía por tu sufrimiento, si no sabes pedir ayuda y aprender con los que saben mas que tu; si prefieres soñar en vez de vivir, ignorando que la vida esta llena de altibajos, nada puedo ofrecerte. Si crees que por tu desesperación las cosas cambiarán mágicamente; si usas la imperfección del mundo para justificar tus propias imperfecciones; si quieres ser omnipotente, cuando de hecho eres simplemente humano; si prefieres protección a tu propia libertad; si interiorizaste en ti deseos torturadores, si dejaste que imprimieran en tu mente venenosas ordenes de: “Apúrate!” “No te equivoques nunca!” “Agrada siempre!” , si escogiste atender las expectativas de todas las personas, si eres incapaz de decir No cuando es necesario, en nada puedo ayudarte. Si piensas que es posible controlar lo que los demás piensan de ti; si piensas que es posible controlar lo que los demás sienten a tu respecto; si piensas que es posible controlar lo que los demás hacen; si quieres creer que existe seguridad afuera de ti, repito: Yo Te Comprendo, sin embargo, en nombre del Verdadero Amor, jamas podría apoyarte!

Si rehusas buscar en lo profundo de tu ser respuestas para tus equivocaciones, si das poca importancia a tus susurros interiores, si olvidaste la unidad intrínseca de los opuestos en nuestra vida terrenal; si prefieres lo fácil y abandonaste la paciencia para tu propio Camino; si cerraste tus oídos al llamado de retorno; si perdiste la confianza al punto de no poder entregar tu vida a la voluntad omnipotente de Dios; si no quisiste ver la Luz que viene del Amanecer, si no consigues encontrar en lo intimo de las cosas aquel punto seguro  de equilibrio en el medio de todas las tormentas y vicisitudes; si no aceptas tu vocación de Viajante con todos los imprevistos y accidentes de la Jornada; si no quieres usar el tiempo, la equivocación, la caída y la muerte como tus aliados de crecimiento, realmente nada puedo hacer por ti.

Si aspiras obtener protección cuando lo que precisas es obtener Libertad;: si no descubriste que la verdadera Libertad es la autentica Seguridad sobre tu interior; si no sabes transformar la frase “Yo tengo que…” en la frase “Yo quiero!”; si quieres que el fantasma del pasado continúen cerrando tus ojos infinitamente tu aquí y ahora; si quieres dejar que los fantasmas del futuro te coloquen en posición de lucha contra lo que todavía no paso y probablemente no llegue a pasar; si optaste por tratarte a ti mismo como a un enemigo ; si te falta capacidad para verte a ti mismo como alguien que merece de tu propia parte los mayores cuidados y la mayor ternura; si no te tratas como si fueras la semilla del mismo Dios; si deseas usar tus bellos planos de cambiar de crecer, de realizar como instrumentos de autotortura; si crees que el amor o el apego que cultivas por tus parientes y amigos; si quieres ignorar, en nombre de la seriedad y de la responsabilidad el niño juguetón que habita en ti; si alimentas  la vergüenza de enternecerte delante de una flor o de un rayo de sol; si a través de las lamentaciones niegas a la vida como dádiva y como gracia, no te puedo apoyar.

Pero si a pesar de todo el adormecimiento, quieres despertar, si a pesar de todo el cansancio, quieres caminar, si a pesar de todo el miedo quieres intentar, si a pesar de toda incomodidad e incredulidad quieres cambiar, acepta entonces esta propuesta para tu Felicidad: La raíz de todas tus dificultades son tus pensamientos negativos. Son ellos los que te llevan al dolor de tus recuerdos del pasado y a la inseguridad del futuro. Son esos pensamientos que te apartan de la experiencia del contacto con tu propio cuerpo, con tu presente, con tu aquí y ahora, por lo tanto, distanciándote de tu propio corazón.

¿Tienes presente ahora tus emociones? ¿Tienes presente ahora el flujo de tu respiración? ¿Tienes presente ahora el latir de tu corazón? ¿Tienes ahora conciencia de tu propio cuerpo? Este es el paso primordial. Tu cuerpo es concreto, real, presente y es en él que el sufrimiento recae y es a partir de él que se inicia el camino hacia la Alegría. Solamente a través de él se encamina el retorno hacia la Paz.

Jamás resolverás tus problemas solamente pensando en ellos. Comienza por lo mas próximo, comienza por el cuerpo. A través de él llegarás a tu centro, a tu vacío, aquel lugar donde la semilla germina. A través de la conciencia corporal, cabalgarás caminos jama vistos, entrarás en contacto con tus sentimientos, percibirás el mundo tal como es y actuarás de acuerdo con la naturalidad de la vida. Asume a tu cuerpo y tus sentimientos, por mas dolorosos que sean, asume y obsérvalos, simplemente obsérvalos. No intentes cambiar nada, sí tu dolor. Presta atención, no niegues tu dolor. Para que fingir estas alegre si estas triste? ¿ para fingir coraje si estas con miedo? ¿para que fingir amor si estas con odio? ¿ para que fingir paz si estas angustiado? No luches contra tus sentimientos, quédate de tu propio lado, deja al dolor pasar, como dejas los buenos momentos pasar. Detente, deja que las cosas sean exactamente como son. Entra en tus sentimientos sin juzgarlos, no huyas de ellos, no los evites, no quieras resolverlos escapando de ellos, Después te encontrarás con ellos nuevamente, es apenas un adelanto, una prorroga. Vuelve al presente por mas que te duela. Y si así hicieras, algo muy bello te sucederá!

Así como la noche vino, ella también se ira y entonces serás testigo del nacimiento de un nuevo día, después de la noche  nuevamente el sol brilla, a partir de aquí comienza un nuevo día.  Si así hicieras sentirás brotar dentro de ti una fuerza que desconocías y te sentirás renovado en la Esperanza es la vida entrando en ti. Si así hicieras entenderás con el corazón que la semilla muere, totalmente antes de germinar y que la muerte antecede a la vida.

Y si así hicieras podría decirte entonces: ¡Yo Te Comprendo y que así tienes todo mi apoyo! Y verás con mucha alegría que justamente ahora, ya no precisas mas de mi apoyo, pues lo fuiste a buscar dentro de ti y lo encontraste dentro de tu propio dolor!
 

Miedo a Perder Antonio Roberto Soares-Psicólogo

Uno de los mayores obstáculos para una vida plena, armónica, más expresiva y significativa es el miedo de perder sobretodo el miedo de perder a alguien, el miedo de perder a alguien que decimos amar, el miedo a perder la esposa o esposo, los hijos, los amigos, el patrón, el empleado, el cliente. Esta emoción es la principal responsable por nuestro sufrimiento vital. El miedo de perder es el miedo de volvernos prescindibles para las personas con las cuales nos relacionamos. El miedo de perder se reviste de mil y una formas, aparece bajo mil disfraces: miedo de ser criticado por alguien, miedo que hablen mal de nosotros, miedo de que nos humillen, miedo de sentirnos abandonados, miedo de sentirnos rechazados, miedo de no sentirnos importantes, miedo de no sentirnos ilustres, miedo de sentirnos menospreciados, miedo de no sentirnos amados, miedo a la soledad. Y todo eso puede ser designado mas claramente por una palabra: Celo.

 El celo es el miedo de no tener a alguien de no poseer a alguien, de no llegar a ser dueño de alguien. En la relación celosa nos colocamos y colocamos al otro como objeto. En esta relación, persona y objeto son la misma cosa. En el celo, tenemos miedos de sentirnos algún día considerados inútiles, prescindibles para otra persona. Esta es la emoción del sufrimiento, la emoción de apelar, la emoción de la relación confusa, mezclada, dependiente. Y lo que agrava es que en nuestra cultura aprendemos que el celo figura como amor. Y el celo es justamente lo contrario. El celo es lo opuesto al amor. En la relación amorosa, existe identidad: “Yo soy independiente de usted!” En la relación celosa por otro lado, en la relación objetal se pierde la identidad: “Yo, sin usted, no valgo nada. Usted es todo para mí!”. El amor es suelto, es libre, viene de lo mas intimo, está directamente ligado al sentido de libertad, de opción, de elegir. El celo ata, amarra, condiciona, determina. “Con esta emoción, yo ya no soy yo; Soy lo que el otro quiere que yo sea. Y yo soy lo que el otro quiere que yo sea, para que él también sea lo que yo quiero que él sea” en el celo, hay un pacto de destrucción mutua, en que cada cual usa al otro como garantía de que no estará solo: Yo me abandono para que el otro no me abandone, yo me desprecio para que el otro no me desprecie, yo no me respeto para que el otro no me respete, yo me destruyo para que el otro no me destruya.

 El celo es el miedo de ser prescindibles a alguien y lo mas grave tal vez esta aquí: pasamos la vida entera con miedo de ser un día para los otros lo que ya somos- totalmente prescindibles. El hombre es por definición prescindible, transitorio, efímero, aquello que pasa… y esto es bastante real. En todas las relaciones que hoy tenemos, somos substituibles. El mundo siempre existió sin nosotros, esta existiendo con nosotros y seguirá existiendo sin nosotros. Nosotros somos necesarios aquí y ahora, pero seremos prescindibles mas allá y después. El miedo de ser prescindibles a alguien es el mismo miedo de morir que también es real.

El miedo a la muerte es el celo a la vida. Es la voluntad falsa, irreal, de sentirnos eternos, permanentes e inmutables. El miedo a perder nos lleva a creer que las cosas solo valen la pena si fuesen eternas, permanentes, durables. una relación solo tiene valor, en este caso si tuviéramos garantía de que siempre será así como es. Y como todo es transitorio, como todo es mutable, como todo es pasible de transformación el miedo de perder nos lleva a un estado continuo de sufrimiento.

 Las consecuencias del celo son muy claras: “ Si yo tengo miedo de que me abandonen de ser prescindible para alguien, de que no me aman, en vez de hacer todo para ser cada vez mas, para ser cada vez mejor, yo voy a gastar toda mi vida, todas mis energías para probar a los otros que yo ya soy mas, que yo ya soy el mejor, que yo ya soy el primero. En vez de empeñar esfuerzos para ser un marido, por ejemplo cada vez mejor, un hijo cada vez mejor, una esposa cada vez mejor, un padre o una madre cada vez mejor, un jefe cada vez mejor, una empleada cada vez mejor, yo gasto mis energías para probar a mi mujer a mis amigos, a mis hijos, a mi marido, a mi jefe a mi empleado que yo ya soy el mejor padre del mundo, lo que es mentira; el mejor marido del mundo, lo que es mentira; el mejor amigo del mundo, lo que es mentira; el mejor jefe del mundo, lo que es mentira; el mejor empleado del mundo, lo que es mentira!”  y así en adelante.

 El celo nos conduce al delirio de la omnipotencia. Nuestros actos, nuestras iniciativas, nuestra conversación, nuestro comportamiento, nuestras consideraciones todo es para mostrar a los otros que nosotros ya somos buenos, fuertes, capaces y perfectos. Esta es la diferencia, básica, fundamental, entre el miedo de perder y la voluntad de ganar. El miedo de perder es así: “Ganamos, nadie nos puede. Gastaremos todas las energías para defender lo que ya poseemos, para conservar lo que ya ganamos. Nosotros ya llegamos al punto máximo, solo tenemos que perder”.

La voluntad de ganar, por otro lado, es así:  “Estaremos siempre activos, descubriendo las oportunidades del ganar. Buscaremos ganar cada vez mas, en vez de preocuparnos con las posibles pérdidas. Lo que nosotros tenemos como muy sagrado es nuestra propia vida y esta nosotros la vamos a perder”.

Todas las otras perdidas son secundarias. El miedo de perder es relativo, defensivo, justificativo, las personas celosas están siempre con un pie atrás y otros adelante. Siempre previniéndose para no perder, siempre preparándose, siempre conservando. Las personas con voluntad de ganar están siempre activas, siempre optando, siempre arriesgando. El miedo de perder es la vivencia del futuro, es la vivencia anticipada del futuro, es la preocupación. La voluntad de ganar por otro lado es la vivencia del presente, es la vivencia de la belleza del presente. En todo en cada momento existen riesgos, existen oportunidades. En el miedo a perder la persona solo ve los riesgos. En la voluntad de ganar la persona ve los riesgos pero sobretodo ve también las oportunidades.

Cada momento de la vida es un desafío para el crecimiento. La voluntad de ganar a la cual nos referimos, no significa ganar a alguien, sino ganarnos a nosotros mismos, ser cada vez ser mejores, estar siempre dispuestos  a dar un paso al frente, estar siempre dispuestos a crecer un poco mas. Es importante para nosotros tener siempre presente que hoy podemos crecer un poco mas de lo que éramos ayer. Descubrir que nadie llego a su límite máximo y que la edad adulta no significa que llegamos al máximo de nuestra potencialidad. No existe persona madura. Existe persona en maduración. Todo nuestro sufrimiento viene de una paralización del crecimiento personal y cada uno de nosotros sabe muy bien donde se paralizó, donde nuestra energía está bloqueada, donde no hay expansión de nuestra propia  energía.

 Todavía no vimos, hasta hoy, una relación deteriorarse sin la presencia marcada de los celos, del deseo de ser dueños de la otra persona, de un ansia de mayor poder y control sobre los pensamientos, los sentimientos y las acciones de la persona que decimos amar. El celo es la enfermedad del amor es un profundo desamor a si mismo, y consecuentemente un desamor al otro. Por el celo se establece una relación dominador/dominado. El celo es el dolor de la incertidumbre con relación a los sentimientos de alguien en el futuro. Es la rabia de no poseer la seguridad absoluta de la relación, del futuro. Es la tristeza de no saber lo que va a pasar mañana. Además lo que duele del celo es la inseguridad del futuro es la inseguridad de lo desconocido. La locura está ahí: pasamos la vida entera intentando conseguir lo que jamas conseguiremos-seguridad! La seguridad no existe, no existe nunca. Ser seguro no significa acabar con la inseguridad, si aceptarla como inherente a la naturaleza del hombre. Ninguno puede acabar con el riesgo del amor. Por eso solo es posible estando en estado de amor, si sabemos estar en estado de riesgo. Desperdiciamos el único momento que tenemos que es el ahora, en función de un momento inexistente el futuro. Parece que las personas solo valen para nosotros en el futuro. No disfrutamos hoy la relación con nuestra esposa, esposo, con los hijos, con los amigos, sufriendo por la posibilidad de que un día no seamos querido por ellos.

 El hijo, por ejemplo, parece que solo nos importará mañana cuando crezca, estudie, cuando se case, cuando trabaje, etc. Hasta hoy aún no conocimos un padre preocupado por el futuro de sus hijos que estuviese jugando con ellos. En general no tienen tiempo porque están muy preocupados en asegurarles un futuro brillante.

 El celo es la incapacidad de vivenciar hoy la gratitud de la vida. Hoy es el primer día del resto de nuestra vida, quíeramos o no. Hoy estamos comenzando y vivir es considerar cada segundo de nuevo. A cada día su propio cuidado. El miedo a aquello que me pude pasar quita mi alegría de estar aquí y ahora, el miedo a la muerte me quita la voluntad de vivir, el miedo a perder a alguien me quita la belleza de estar con él ahora. Además cuando tenemos miedo de perder a alguien es por que imaginamos que las personas son nuestras. Nadie puede perder lo que no tiene y nosotros sabemos que nadie es de nadie. Cada persona es única y exclusivamente de ella misma. Esta es otra falsedad, podemos perder un libro, un encendedor, una cartera, pero jamas una persona.

 El sinónimo del miedo de perder es la obsesión del primer lugar. Que es la obsesión del primer lugar? Es colocarnos en la tarea imposible de sentirnos siempre los primeros en todos los lugares y en todas las circunstancias. Si es en nuestro hogar, queremos ser el primero, en el trabajo, queremos ser el primero; en una reunión, queremos ser el primero; en el fútbol queremos ser el primero; en un asunto específico, queremos ser el primero; y en cualquier otro asunto, siempre el primero.

 El primer lugar es amargante, deteriorante, al paso que el segundo lugar es espacioso, rejuvenecedor, pues cuando alguien llegó a la cima de la montaña, solo le resta un camino: comenzar a descender.

 En el segundo lugar todavía tenemos para donde ir, para donde crecer. La postura del segundo lugar nos lleva al crecimiento, al crecimiento continuo. Porque uds no se conforma en un segundo lugar? así mismo cuando estuviera ocupando socialmente y eventualmente el primer lugar?  El segundo lugar, no en relación a otros, pero si en relación a uds mismo, o sea, todavía tenemos hacia donde crecer y mejorar. Usted sabe porque el mar es tan grande, tan inmenso, tan poderoso? Es porque tiene la humildad de colocarse algunos centímetros debajo de  todos los ríos del mundo. Sabiendo recibir se hace grande. Si quisiera ser el primero, algunos centímetros por encima de todos los ríos no sería el mar, pero si una isla. Toda su agua iría para otros y el estaría aislado. Y además de eso la perdida es parte, la caída es parte, la muerte es parte. Es imposible vivir satisfactoriamente si no aceptamos la perdida, la caída, el error y la muerte. Precisamos aprender a caer, a errar y a morir. No es posible ganar sin saber perder, no es posible caminar sin saber caer, no es posible acertar sin saber errar, no es posible vivir sin saber morir. En otras palabras, si tenemos miedo de caer, caminar, será muy doloroso; si tenemos miedo de la muerte, la vida es muy mala, si tenemos miedo de la perdida, lo ganado nos llena de preocupaciones. Esta es la figura del fracaso dentro del éxito. Personas que cuanto mas ganan, cuanto mas mejoran en la vida, mas sufre. Para las personas que tienen miedo de quedarse pobres, cuanto mas dinero tienen mas preocupadas están; para las personas que tienen miedo al fracaso, cuanto mas sube en la escala social, mas desgraciada es su vida.

 En compensación si usted aprende a perder, a caer, a errar, nadie lo controla mas. Pues lo máximo que pude ocurrirle a usted es caer, es errar, es perder, y eso usted ya lo sabe. Bienaventurado aquel que ya consigue recibir, con la misma naturalidad, lo ganado y lo perdido, lo acertado y lo errado, el triunfo y el fracaso, la vida y la muerte.
 

La Víctima  Antonio Roberto Soares- Psicólogo

Todo el comportamiento humano proviene de la concepción que nosotros tenemos de la realidad y en esa realidad existen dos polos bastante distintos: nosotros y aquello que nosotros somos, nosotros y aquello que nos rodea, nosotros y las otras personas. Nuestra postura en la vida depende del modo como establecemos esa relación; la relación entre nosotros y los otros, entre nosotros y los miembros de nuestra familia, entre nosotros y otros miembros de la sociedad, entre nosotros y las cosas; la relación entre nosotros y el trabajo, entre nosotros y la realidad externa.

Nuestra manera de sentir y de vivir depende de cómo cada uno de nosotros interioriza la relación entre esas dos partes de la realidad, entre esos dos bloques de la realidad: Una de las formas que aprendemos a relacionarnos con los otros es la postura que designamos como Víctima.

Qué es ser víctima? La víctima es la persona que se siente inferior, es la persona que se siente apabullada por el mundo externo, es la persona que se siente desgraciada frente a los acontecimientos, es aquella que se acostumbra a ver la realidad solo en sus aspectos negativos. Ella siempre sabe lo que no debe, lo que no puede, lo que no es acertado; ella consigue ver apenas las sombras de la realidad, en paralelo con una increíble capacidad para diagnosticar los problemas existentes. Hay en ella una incapacidad estructural de buscar el camino de las soluciones y en este sentido, ella transfiere sus problemas hacia los otros; se los transfiere a las circunstancias, al mundo exterior la responsabilidad de lo que le esta sucediendo. Ella no asume su posición en la vida, culpa a los otros por lo que le esta sucediendo es su modo de encarar y percibir la vida. Esta es la postura de justificarse.

Justificarse es la señal de que no queremos cambiar. Para no asumir el error, nos justificamos o sea, transformamos lo que esta equivocado o errado en injusto y de justificativo en justificativo nos paralizamos, nos impedimos crecer. La Víctima es incompetente en su relación con el mundo externo. En cuanto colocamos la responsabilidad total de nuestros problemas en otras personas y circunstancias, nos quitamos nosotros mismos la posibilidad de crecer. En vez de eso, vamos a buscar cambiar a las otras personas.

Este tipo de postura proviene del sentimiento de soledad. Es cuando no percibimos que somos responsables por nuestra propia vida, por sus altos y bajos, su bien y su mal, sus alegrías y tristezas; y es cuando nuestra felicidad se vuelve dependiente de la manera de cómo los otros actúen u obren; es cuando condicionamos nuestra felicidad y paz interior al comportamiento de los otros, a la acción de los otros, sean ellos nuestros amigos, nuestros hijos, nuestros padres, nuestro cónyuge, nuestros colegas de trabajo o cualquier otra persona que conozco y se relacione con nosotros. Y como las personas no actúan según nuestros padrones nos sentimos infelices y sufrimos. Realmente, la mejor manera de sentirnos infelices es creer que es la otra persona quien nos tiene que dar la felicidad y así enmascaramos nuestra propia vida frente a nuestros problemas.

La postura de Víctima es la máscara que usamos para no asumir la realidad difícil, cuando ella se presenta. La falta de voluntad de crecer, de cambiar de víctima es escondida bajo la capa de las apariencias externas. Esta es una de las mayores ilusiones de nuestra vida: deseamos transferir hacia la  realidad que no nos pertenece, sobre la cual no poseemos ningún control, las deficiencia de la parte que nos corresponde. Toda relación humana es bilateral: nosotros y la sociedad, nosotros y la familia, nosotros y los que nos rodean. Los hechos del mundo externo nos presentan aspectos negativos, no quiere decir que no seamos perfectos y el hecho de que nosotros poseamos una deficiencia no significa que el otro también la posea. Esas dos partes de una misma realidad no son antagónicas, no son una simple relación causal y sí, se complementan e integran. El mayor mal que nos hacemos a nosotros mismos es usar las limitaciones de otras personas con las que nos relacionamos para no aceptar nuestra propia parte negativa.

Asimismo, usamos el sistema como chivo expiatorio para acomodar nuestro sufrimiento. La Víctima es la persona que transforma su vida en un gran reclamo. Su modo de actuar y de estar en el mundo es siempre de una forma quejosa, opción que es más cómoda que hacer algo para resolver los problemas. La víctima usa el propio sufrimiento para controlar el sentimiento ajeno; ella se coloca como dominada, como débil, para dominar el sentimiento de otras personas.

Lo que mas caracteriza a la víctima es su falta de voluntad para crecer. Sufriendo de una enfermedad llamada Perfeccionismo, que es la no aceptación de los errores humanos, la intolerancia con la imperfección humana, la víctima desiste de su propio crecimiento. Ella se tortura con la idea perfeccionista, con la imagen de cómo debería ser y tortura también a aquellas otras marcándoles como deberían ser. Hay en la víctima una tentativa de encuadrar al mundo en un modelo ideal que ella misma creó y siempre que tenemos un modelo ideal en la cabeza es para evitarnos entrar en contacto con la realidad. La víctima no se relaciona con las personas aceptándolas como son, sino de la manera que a ella le gustaría que fueran. Es común querer que los otros sean aquellos que no estamos consiguiendo ser, deseamos que el hijo, la mujer o el amigo sean lo que nosotros no somos.

Colocarse como víctima es una forma de negarse a la relación humana. Por esta postura no estamos presentes, no valemos nada, somos meros objetos de situación. Queriendo ser el todo, nos colocamos en la situación de no ser nada. Todavía, las dificultades y limitaciones del mundo externo son apenas un desafío a nuestro desenvolvimiento, si así asumiéramos nuestro espacio y estuviéramos presentes. Así mismo, cuanto peor estuviera un enfermo, tanto mas competente debe ser el médico; cuanto peor fuera un alumno mas competente debe ser el profesor. Así también cuanto peor sea el sistema o la sociedad que nos rodea, mas competentes debemos ser con las personas que son parte de esta sociedad; cuanto peor fuera nuestro hijo , mas competentes debemos ser como padres o madres; cuanto peor fuera nuestra mujer mas competentes debemos ser como maridos, cuanto peor fuera nuestro marido mas competentes debemos ser como esposa y así en adelante.

De esta forma, nos colocamos en posición de buscar el crecimiento y tomamos la deficiencia ajena como incentivo para nuestros cambios existenciales. Solo podemos crecer en aquello que nosotros somos, aquello que nos pertenece. Nuestra fantasía esta en querer cambiar el mundo entero para ser felices. Todos nosotros tenemos parte de responsabilidad en aquello que esta ocurriendo. No rara vez, atribuimos a la sociedad actual, al mundo, la causa de nuestras tribulaciones y problemas. Tal vez sea esta la postura mas común de víctima: generalizar para no resolver. Los problemas de nuestra vida solo pueden ser resueltos en concreto, en particular. Decir por ejemplo, que somos presionados por la sociedad a llevar una vida que no nos satisface es colocar el problema de una manera sin solución. Preguntarnos a nosotros mismos cuales son las personas que concretamente están presionándonos para hacer lo que nos desagrada, puede traernos una solución. Solo podemos luchar con la sociedad en términos concretos, palpables. Conforme nos relacionamos con cada persona, en cada lugar , en cada momento, estamos relacionándonos con la sociedad, porque cada persona específica, en un determinado lugar y momento es la sociedad para nosotros en ese instante. Generalizamos de manera común para no encontrar soluciones y como todo aquello que nos sucede está vinculado con la realidad, todos  las veces que queremos disculparnos, nos basta mirar la imperfección externa.

Colocarse como víctima es economizar coraje para asumir la limitación humana, es no querer entender que la muerte antecede a la vida, que la semilla muere antes de nacer, que la noche antecede al día. La víctima transforma las dificultades en conflicto, su vida en un callejón sin salida. Ser víctima es querer huir de la realidad, del error, de la imperfección, de los límites humanos. Todas las evidencias de nuestra vida demuestran que el error existe, existe en nosotros, en los otros y en el mundo. Neurótica es la persona que no quiere ver lo que es obvio. Hacemos el juego de los que nos quieren controlar cuando nos colocamos en la posición de víctimas, no aceptando la fragilidad y las dificultades humanas. La víctima  es una persona orgullosa que se viste de humilde. El orgullo de ella le acredita que ella es perfecta y que los otros son los que no lo creen así. Cree que si el mundo no fuese de la forma como es, si su esposa no fuera como es ella, si sus hijos no fueran como son, si su marido no fuera como es él, si fueran diferentes, ella estaría bien, porque ella es víctima, es buena, los otros son quienes tienen las deficiencias, son ellos los que tienen que cambiar. Este juego se llama el juego de la Infelicidad. La víctima es una persona que sufre y gusta de hacer que los otros sufran el sufrimiento de ella, es la persona que usa sus dificultades físicas, afectivas, financieras, conyugales, profesionales, para no crecer, sino para permanecer en ellas y a partir de eso, hacen chantaje emocional con las otras personas.  

La mayoría de nuestras angustias y resentimientos resultan de que nosotros creemos que si sangrásemos, otras personas sufrirían y si nos cayéramos, otras estarían tristes. Y es una actitud de venganza con relación a otras personas. La víctima es la persona que aun no se perdono por no ser perfecta y transformo el sufrimiento en un modo de ser, en un modo de relacionarse con el mundo. Es como si mirando la luz dijera: “Que pena que tenga la sombra…” y mirando para la vida dijera: “ Que pena que exista la muerte…” es como si mirándose para si misma dijera: “Que pena que exista el no…” Y todas las veces que quiere ser feliz es fácil, basta ver lo que hay de positivo y negativo. La luz y la sombra son faces de una misma moneda, la vida está hecha de valles y de montañas. No son las circunstancias que nos oprimen es la manera como nos colocamos delante de estas circunstancias, porque en las mismas circunstancias en que unos buscan el camino del crecimiento, otros buscan el camino de la locura, el camino del enajenamiento. Las circunstancias son las mismas, lo que cambia es la disposición para florecer, para desarrollarse o la disposición para marchitar y morir.

Vivir es resolver problemas y para cada problema existe una solución, porque un problema solo puede ser verdadero si hubiera una solución. Un problema sin solución es un problema falso. A veces preferimos quedar con los problemas falsos para evitar la solución de los problemas verdaderos. Uno de los juegos preferidos por la víctima para sufrir es hacer sufrir a los otros, es el juego del Pasado. El juego del pasado consiste en que atribuimos al pasado la responsabilidad de lo que nos está ocurriendo en el presente. Es cuando transponemos el pasado para la realidad: si hubiese estudiado, si me hubiese casado con otra persona, si nuestros padres no fueran como son, si nuestra infancia no hubiera sido como fue, si no hubiera perdido aquella oportunidad, si no hubiera tenido hijos, estaríamos bien, porque nos juzgamos buenos y perfectos. No poseemos limitaciones, quien posee limitaciones es nuestra madre, nuestro padre, nuestra infancia, nuestro pasado. Este juego es paralizante porque transforma en una visión causal, lineal, nuestra propia vida, cuando de hecho es estructural y dinámica.

A través de este juego sellamos nuestra vida con la creencia de un destino predeterminado y con eso escondemos nuestra falta de coraje para cambiar hoy lo que debe ser cambiado. Las personas pueden vivir mirando para el frente, entendiendo que hoy es el primer día del resto de sus vidas, o estar mirando para atrás, de costado a la vida. Son aquellas personas que no consiguen vivir lo que está sucediendo hoy, pues están presas de todo lo que pasó, de todo lo que murió. Mas tarde, más temprano, tenemos que preguntarnos: “ Es el pasado que crea nuestro presente o es el presente que crea nuestro pasado?" Evidentemente aprendemos que es el pasado que hace el presente, que el momento presente es apenas el fruto de todo lo que ya paso. Pero tenemos en nombre de nuestra felicidad, que reaprender que es el presente que crea al pasado, en otras palabras, todo antes de ser el pasado tuvo que ser primero presente, todo lo que estamos haciendo ahora dentro de poco será pasado. Vivamos intensamente nuestro presente, el nuestro ahora, porque dentro de poco el será pasado y no volverá nunca mas.

La vida es un momento sin retorno, es el aquí y el ahora. No podemos sustituir nuestro presente por las preocupaciones con el futuro y tampoco sustituir la gratitud y el calor del momento presente por la frialdad de los recuerdos del pasado, pues recordar es morir. El pasado tiene un profundo significado en nuestras vidas, pero solamente como aprendizaje, apenas como referencia para nuestro presente y no como determinante de la vida que vivimos hoy. Nosotros somos el mundo y la vida en transformación. El presente es el único momento que de hecho existe en nuestra vida. La manera mas desvitalizada de ser es transformarse en una estatua de sal mirando para atrás. Pero hay personas que prefieren vivir el frío, el morbo, el fantasma del ayer, en vez de la embriagante alegría de la vida y el calor del momento presente. Vivir el presente es aceptar que humanamente, solo podemos ser felices a pesar de alguna cosa, que nosotros somos lo que somos y no lo que los otros quieren que seamos, y que vivir es aceptar la co-autoria vivencial entre nosotros y el mundo, haciendo una síntesis con la vida que nos rodea.
 

La Envidia  Antonio Roberto Soares-Psicólogo 

Una de las causas mas destacadas de infelicidad en la vida es la Envidia. Para entender adecuadamente este sentimiento tenemos que intentar descubrir la estructura básica que lo antecede. Solamente en la reflexión de la estructura-madre de la envidia es que tendremos conciencia de este sentimiento en nuestra vida y podremos aprender a luchar con él en nuestro comportamiento. Cuál será el mecanismo básico, el mecanismo intelectual que nos lleva a la envidia? Este mecanismo, responsable de nuestros resentimientos es el mecanismo de la Comparación. Sin una profunda meditación sobre el proceso comparativo, jamas llegaremos a entender y avanzar en nuestro modo de vida, relativo a este sentimiento. Hablar de envidia es hablar sobre la comparación, sobre el proceso de compararnos con las otras personas. Cuando nosotros nos comparamos con los otros y nos sentimos inferiores a ellos en algún aspecto estamos con envidia. No estamos diciendo que todas las veces que nos comparamos sentimos envidia. Estamos afirmando que nunca podrá haber envidia, sin que antes haya habido una comparación.

 La envidia es la vivencia de un sentimiento interior bajo la forma de frustración, de tristeza, de malestar, de vergüenza, por sentirnos menos que alguien, por no poseer lo que el otro posee, por no ser lo que el otro es. Es el desequilibrio intimo, oriundo de un sentimiento de inferioridad, fruto de la comparación que hacemos entre nosotros y el otro en algún aspecto específico: en nuestras posesiones materiales, en la casa, en el auto, en la ropa, en el dinero o en sus cualidades psicológicas, morales físicas, sociales o espirituales. Y como la envidia es un desequilibrio entre nosotros y los otros en un proceso comparativo, desde temprano nos fueron enseñando algunos mecanismos de defensa para este desequilibrio. Y en este mecanismo escondemos nuestros sentimientos de envidia y puede ocurrir que creemos que no  poseemos este sentimiento.

 La envidia no aparece tan claramente así. Nosotros nos comparamos con alguien nos sentimos inferiores a ello y así quedamos frustrados. El Proceso del Resentimiento es mucho mas sutil, mucho mas encubierto. Uno de los mecanismos mas comunes es exactamente aquel en que, al sentirnos inferiores a los otros, nosotros nos agrandamos, nos vanagloriamos, nos enaltecemos para evitar el mal-estar del desequilibrio. Hablamos excesivamente bien de nuestras propias cosas y al mismo tiempo, procuramos disminuir al otro a través de la crítica. Cuando criticamos a alguien, cuando disminuimos a alguien, cuando ofendemos a alguien, cuando tenemos necesidad de hablar mal de alguien, probablemente nos estamos sintiendo inferiores a ellos.

Por eso mismo es que se dice que el arrogante es la persona que parte de la presunción de que es inferior a otras personas. La envidia es la incapacidad de ver la luz de las otras personas, la alegría, el brillo, la luminosidad de alguien, sea en el aspecto que fuese. La envidia es el sentimiento de aquellos que no encuentran respuestas para la diversidad del mundo o de las personas. Y esta incapacidad de aceptar que las cosas y las personas sean diferentes, es una rechazo de su propia persona como siendo diferente a las demás. La envidia es la auto-adversión por no ser como los otros son. Lo que hay de negativo en la envidia es esta auto-rechazo en algún punto de su modo de estar en la vida, de su propio tamaño.

 Muchas personas piensan que envidia es cuando vemos algo en alguien y queremos tener o ser iguales al otro. Esto es apenas un deseo de aprendizaje, apenas un deseo de crecimiento. Lo que caracteriza a la envidia es una frustración con nosotros mismos, es la tristeza con nosotros mismos, es la intolerancia con nosotros, por sentirnos menos que los otros. Por otro lado, toda nuestra sociedad se basa en la comparación, toda nuestra cultura es una cultura de comparación. La fuerza elemental, fundamental, de nuestros sistema es el proceso comparativo. La mejor definición para el hombre no es mas la de un animal racional, pero si la del hombre como un animal que se compara. La cumbre de nuestro modo de vivir, el núcleo de nuestra manera de estar en la sociedad es el movimiento comparativo. Todo el proceso social se basa en la comparación. Nosotros aprendemos, desde muy temprano, ha interiorizar ese proceso en nuestro comportamiento. Como todo es relativo, como todo está en relación, nosotros perdemos la capacidad de ver las cosas en sí mismas, y solo conseguimos entender a las personas y a las cosas en comparación unas con otras.

 Veamos está interiorización en nuestro proceso educativo. En la familia, por ejemplo, todo el proceso familiar, todo lo que le sucede en la familia viene derivado de una manía comparativa. Siempre hubo alguien en nuestra historia familiar que, en uno u otro momento, se nos fue mostrando como modelo o nosotros lo tomamos como modelo. Es inmensa la carga de comparación a la que somos sometidos. Es una fuerza tan inmensa que pocas veces nos damos cuenta de ella. Tan inmersos estamos en este proceso que, infelizmente, tal vez jamas hemos reflexionado sobre esta estructura que penetró y continua penetrando en todas nuestras formas  de existir en la vida.

 Vamos a verlo en otra institución: la escuela. Todo el sistema escolar está basado en la comparación. Si acabásemos con la comparación, acabaríamos con la escuela, por lo menos de la forma como ella existe hoy: primer lugar, segundo lugar, último lugar, clases mas adelantadas, clases mas atrasadas, notas, exámenes.

 La fuerza de comparación está tan presente en nuestras vidas, que podríamos llamarla de sangre-cultural. Es como si estuviese dentro de nosotros, como la sangre que corre por nuestras venas. Y quien no tuviera conciencia de este proceso al cual es sometido diariamente en todos los lugares, en todos los momentos, de las mas variadas formas, difícilmente conseguirá trabajar o salir de su sentimiento de envidia. Probablemente vivirá en estados depresivos constantes, con frecuentes sensaciones de impotencia e inseguridad, en momentos de insatisfacción consigo mismo y sin al menos percibir y aceptar que existe un signo de envidia.

Por el contrario, este sentimiento en el camino de la salud psicológica es mas difícil de ser tratado, porque las personas no tienen conciencia de su propia envidia, de sus penas, de sus frustraciones, en sí mismas. En otras instituciones, en la iglesia, en los clubes, siempre  nos fueron dados padrones de modelos a seguir, siempre fuimos convidados por ellas a reforzar el camino de la comparación.

 La sociedad en que vivimos es siempre comparativa en sus varios instrumentos de transmisión cultural. En las películas que asistimos siempre estaban los héroes, los modelos. Toda propaganda en la radio, en el diario y en la televisión en nuestra cultura está basada en el proceso comparativo, entre nosotros y los modelos que nos han presentado. La trama-base de cualquier propaganda, consiste en que miremos a alguien en el vídeo por ejemplo, con todas las cualidades de riqueza, poder, prestigio, inteligencia, dinamismo, belleza, fuerza y magnetismo personal, que nos comparemos con los ambientes y personas representadas, que nos hacen sentir inferiores, apenados, y disminuidos, y enseguida, se nos presenta la solución para resolver aquel malestar, la compra de algún producto que nos hará iguales a los modelos presentados.

 No hay pues dudas, en cuanto a nuestro desenvolvimiento social en la comparación. Aquí una cuestión fundamental se presenta para nuestra reflexión. Sí de un lado entendemos que la comparación es la que nos conduce a la envidia y si, por otro lado, sabemos que todo proceso social y comparativo y todavía que la comparación es una fuerza tan grande de la cual inclusive nos es imposible salir. Si el ímpetu de comprarnos es tan inmenso ¿Cual sería la manera de salir  del sentimiento de envidia? ¿Cómo modificamos relativamente este  sentimiento?

 Algunos de nosotros ya tuvimos contacto con el judo y aprendido algo con respecto a sus reglas básicas. Su primera regla, que da consistencia y significado a esta lucha, es saber usar la fuerza del adversario en su propio favor, es apoyarse en la fuerza del adversario. En relación a este sentimiento, la salida es saber usar la fuerza de comparación en nuestro favor y no en contra nuestra, como es el caso de la envidia, porque los principales perjudicados en la envidia no son los otros, pero sí somos nosotros mismos. Es el sentimiento de rechazo corporal, psicológica, financiera, social, profesional y espiritual de nosotros mismos.

 Heráclito afirmaba que los ciudadanos de Efeso debían ser todos sacrificados pues movidos por la envidia, decían: “Nadie debe ser el primero entre nosotros” Por mi parte imagino que esto esa inútil, pues no conozco otro sentimiento que nos oprima mas que nos ahorque mas, que la propia envidia. Envidioso es aquel que, en vez de sentir placer con aquello que él es o con aquello que tiene, sufre con aquello que no es y con aquello que no tiene, y solo hay una salida- saber usar ese proceso comparativo en nuestro favor. Acabar con  nuestro ímpetu, con nuestros impulsos comparativos, no es posible.

Pero cual sería la manera de usar nuestra tendencia comparativa en nuestro favor y no en contra de nosotros? existe un tipo de comparación con la cual no estamos acostumbrados, que normalmente no hacemos y que si lo hiciéramos estaríamos fuera del proceso de envidia: es la Auto-Comparación, la comparación con nosotros mismos. Nosotros sabemos siempre muy bien cuanto ganan nuestros vecinos o nuestros amigos, o nuestros parientes pero jamas hicimos un análisis de nuestro crecimiento en los últimos años. Estamos hoy peores o mejores de lo que éramos ayer? En términos sociales, psicológicos, financieros, espirituales, estamos mejor o peor de lo que estabamos hace un tiempo atrás? Hay una gran diferencia entre comparación con los otros y la comparación con nosotros mismos. En la auto-comparación, fortalecemos nuestro ser nuestro centro, nuestro punto de equilibrio. Pasamos a dirigir nosotros desde adentro, en función de lo que realmente somos y no en función de lo que los otros esperan de nosotros. Nosotros pasamos a ser el único punto fundamental de referencia, pasamos a ser dueños de nuestra propia vida, pues, cuando nos comparamos con los otros, ellos son nuestro modelo, nuestra referencia, salimos hacia fuera de nuestro eje, somos dirigidos de afuera. La auto-comparación nos lleva a un fortalecimiento interior. Fortalecemos nuestra identidad, nos reencontranos a nosotros mismos, pasamos a ser nuestro propio punto de apoyo.

En  la otra, en la etero-comparación, nosotros nos alineamos, perdemos nuestra identidad y pasamos a estar en la vida para realizar expectativas fuera de nosotros. y nos fuimos acostumbrando a compararnos con los otros y no hemos hecho ejercicios de auto-comparación. De ahí nuestro profundo sentimiento de depresión, de frustración y de insatisfacción en la vida.

El proceso de comparación con otro sin un fortalecimiento de nuestro Yo a través de la auto-comparación, nos lleva a una forma de desesperación, porque siempre habrá alguien mejor que nosotros en algún aspecto, siempre: el mundo es el mundo de las diferencias. Cada persona tiene su ritmo, su camino, su forma, su propio nivel. No estamos en el mundo para sentirnos mas que alguien, sí apenas para realizar nuestro propio potencial, para sentirnos cada vez mas, cada vez mejores, comparados con nosotros mismos. Alguien podría preguntar: “¿sin embargo el aprendizaje no viene de una comparación, de un modelo?” Es verdad, sólo podemos aprender con alguien haciendo una comparación, viendo en él lo que no somos, lo que no tenemos y procurando imitarlo, creciendo de acuerdo con aquel modelo, pero solo cuando estamos centrados en nosotros mismos a través de la auto-comparación. Cuando el mecanismo de la auto-comparación ya es parte de nuestro comportamiento, nos será posible mirar a las otras personas, compararnos con ellas y aprender con ellas, porque la comparación con los otros es aprender con ellos, es Admiración.

 En el fondo de cada sentimiento de envidia, existe el sentimiento de admiración, pero este solo puede liberarse cuando estamos muy centrados en nuestro propio valor, si estuviéramos en la postura de agradecimiento, por lo que ya somos por lo que ya tenemos, por que admiración por los otros, pero tristeza con nosotros mismos, es la envidia. El envidioso cuando ve a alguien a quien debería admirar, tiende a disminuir a esa persona. Esta es la diferencia entre las estrellas y los planetas. Cada estrella es de una grandeza, de un tamaño, como nosotros, pero tienen su propia luz, brillan con su propia luz. El planeta no tiene luz propia y solo consigue brillar a través de las estrellas. Por eso es que amigo es aquel que está alegre con la alegría de su amigo, y no el envidioso, que intenta opacar la luz, la alegría del otro. Por que no se resuelve la envidia, el resentimiento, empujando para la caída del otro, porque negar las propias limitaciones con las limitaciones de los otros no da vida a nadie.

 Solo si fuéramos modelos de nosotros mismos, reencontraremos la alegría de ser lo que somos, de tener lo que tenemos, de vivir como vivimos. Solamente el ejercicio de la auto-comparación nos llevará al auto-aceptación, a la realización de nuestro propio valor.

 Hace cerca de cien años atrás, un maestro anciano y cubierto de honores, estaba muriendo. Sus discípulos le preguntaron: “¿Maestro, usted está con miedo de morir?” “Estoy”, respondió él.

“Estoy con miedo de encontrarme con el Creador”. “¿¡Pero como!?” dice un discípulo. “Usted tiene una vida ejemplar, así como Moisés, nos quitó las oscuridades de la ignorancia!” “Usted hace juzgamientos justos como Salomón” dijo otro discípulo. El Maestro respondió:: “Cuando yo me encuentre con Dios, él no me va a preguntar si yo fui Moisés o si yo fui Salomón. El apenas me va a preguntar si yo fui yo mismo”.
 

La Alegría       Antonio Roberto Soares- Psicólogo 

Uno de los aspectos psicológicos que mas interés nos ha despertado en los últimos años es la Depresión. Estimase que existen en el Brasil por lo menos seis millones de deprimidos crónicos, sin hablar de los varios millones de deprimidos comunes.

 La Depresión es una falta de vitalidad, es una perdida de interés por las personas y por las cosas, es un estado de postración y desánimo delante de la vida, es un sentimiento de inutilidad e insignificancia de todo. El Agotamiento es el nombre mas común dado a nuestras depresiones existenciales. Es una forma de cansancio mas agudo, físico y mental.

 El Agotamiento o Depresión es la pérdida de nuestra energía. Entenderemos mejor el agotamiento vinculado al concepto de energía. La ausencia de energía es la incapacidad para la acción. En nuestros momentos depresivos, la voluntad mas clara es la de no hacer nada, es la incapacidad para la vivencia, para el contacto con el mundo en movimiento. Moderadamente, uno de los mayores problemas que acometen al hombre es su incompetencia para luchar con su propia energía. Es la pérdida abusiva, continua y excesiva de su energía.

 En el Agotamiento hay dos polos: hay una pérdida, y por eso, se dice que la persona esta agotada, sin embargo hay un polo de saturación y de exceso. Exceso de preocupaciones, expresado sobretodo a través de la ansiedad, de la prisa y de las tensiones. La prisa es un movimiento excesivo de nuestro cuerpo en busca del futuro; es la voluntad de que el mundo accione algo “para ver lo que va a dar” es la voluntad en el cuerpo de que el desconocimiento se vuelva conocido antes de tiempo, es la tensión corporal para un peligro que pueda venir, la preparación del cuerpo para una lucha.

 En el Agotamiento hay un máximo y un mínimo, las tensiones y preocupaciones y su correspondiente posterior que es la depresión, en mayor o menor grado. Todos nos pusimos una energía de vida, una energización personal, que nos mueve la acción y que posibilita que estemos presentes en la realidad viva de la existencia, nos predisponemos para relacionarnos con el mundo. Cuando, eventualmente, debido a algunos factores, perdemos contacto con esa energía individual, nos sentimos deprimidos y agotados. Y cual es el nombre de esa Energía Vital? Que se pierde constantemente y no se recupera? Y nos hace caer en agotamiento? Cual es el nombre de esa energía individual que nos fue dada de gracia, de regalo, que no es innata, y cuya perdida nos conduce a un estado de sufrimiento?

 Algunos la llaman Paz, Vida Interior, Armonía, Amor, Entusiasmo, Motivación, Equilibrio, Sentimiento, Espontaneidad, Simplicidad y Naturalidad. Pero hay un nombre que congrega todos estos aspectos, un nombre que es la síntesis de todo estos modelos de ser. Es nuestra energía vital llamada Alegría. Alegría es nuestra energía de vida y si la perdemos constantemente, y no sabemos recuperarla esto nos hace caer en agotamiento.

 Todas las personas agotadas presentan algo en común, pierden la alegría de vivir, la alegría de estar vivos, la alegría de saborear el movimiento del mundo. Algunos dirán: “ pero estamos alegres o no, de acuerdo con las circunstancias, de acuerdo con los acontecimientos” Así es como están. En una sociedad competitiva, transferimos a los otros el dominio de nuestra energía vital, y nos invitamos ingenuamente hacia un camino depresivo y entregamos nuestra alma al diablo! La Alegría es un proceso interior, íntimo, de adentro hacia fuera y no de afuera para adentro. La Alegría es un proceso personal, inalterable e intransferible. Cada uno de nosotros es el único responsable por la administración de su propia energía. Y la Alegría no cae del cielo, no es algo que suceda por casualidad. Ella tiene que ser sembrada, abonada, regada, cuidad y cosechada. Y nuevamente plantada, abonada, regada, cuidada y cosechada.

 La Alegría nace de la íntima e integral disposición  que tomamos ante la vida. Ella no nos es dada por nadie, ella ya es nuestra, es un don de la vida. Somos nosotros mismos viviendo. Es ella  nuestro sí a la vida. La Alegría no es simplemente la risa, la risa es apenas un fruto de ella. La Alegría es un proceso íntimo de contacto con el Universo.

Pero  como podemos evitar la pérdida de nuestra energía vital? Como podemos recuperarla después que la hemos perdido? En todos los temas de la serie Desarrollo del Comportamiento, del primero al último, nosotros solo tratamos este asunto- el único tema de estos mensajes es el tema de la alegría. Cuando hablamos del miedo de perder y  de la voluntad de ganar y que el miedo de perder nos pone tristes  por la posibilidad de la pérdida y la voluntad de ganar despierta nuestra alegría por la posibilidad de ganar. Cuando señalamos las posturas de  la  víctima y del héroe es porque son comportamientos vitales que nos llevan a la depresión.

 Cuando decimos que conviene perdonarnos por el pasado es porque la culpa es una tristeza por el error y el auto-perdón es la recuperación de la alegría. Y si la envidia es la tristeza en nosotros   por no ser como los otros, la auto-comparación es el mecanismo para devolvernos la energía, la alegría perdida.

 Pero somos muy expertos en la perdida de nuestra alegría. Son muy elaborados los juegos que aprendemos en el relacionamiento humano, responsables por la perdida de nuestra energía vital. Uno de los juegos es el Juego de la Razón. Consiste en como nos relacionamos con otras personas, con el objetivo de tener razón: “yo tengo razón. Usted no tiene razón. Yo soy el que tiene razón” Como si la cosa mas importante para nosotros fuera tener razón. Y es la disputa constante para ver quien es el mejor, el mas inteligente, el mas entendido, el mas acertado, el mas experto. Es la supremacía de la discusión sobre la Reflexión. Es el perder- ganar en el relacionamiento humano. Este mecanismo mina nuestras energías en el relacionamiento y al final uno tiene razón  o los dos tienen razón y no llegan a nada-están tristes y frustrados. Otro juego ya referido en estos mensajes es el juego de la infelicidad, es el juego de Víctima.  Ello ocurre cuando transformamos nuestras vidas en un muro de lamentaciones, cuando usamos la tristeza como forma de manipulación del ambiente, cuando cambiamos nuestra Alegría por la locura de controlar.

 Finalmente, un tercer juego, responsable por la perdida de nuestra motivación vital, es el juego de la Renuncia. Este juego consiste en abrir las manos de las cosas que nos son importantes, que son los estímulos para nuestra alegría interior a favor de alguien y en nombre del amor, para luego deprimidos decimos:

“Si no fuese por usted, si no hubiese hecho esto por usted, yo sería feliz. Usted es el culpable por lo que yo no estoy bien”. En el juego de la renuncia hay una incapacidad de decir  “No deseo” omnipotente de decir siempre si, aunque sea falso. Hay un deseo de parecer siempre bueno, así no sea verdadero.

 Existe una gran diferencia entre el Amor y el favor, hacemos para los otros lo que podemos y queremos hacer, teniendo alegría del propio acto de querer, y de hacer, pues estamos realizando nuestra opción. La entrega en este caso, nace adentro de nosotros, expresando nuestra manera de estar en aquel momento. Es un acto de devoción. El favor, por otro lado, ocurre cuando hacemos o dejamos de hacer algo, sacrificándonos. Es cuando nos matamos para satisfacer a alguien, cuando la opinión de los otros es mas importante que la nuestra al determinar lo que queremos y lo que podemos. El sacrificio se vuelve sagrado para el otro. A través del sacrificio, transformamos el acto espontaneo de Amor en una obligación, para que seamos adorados por aquellos a favor de quienes renunciamos. El sacrifico es el mayor de todos los apegos, porque en el fondo hay un deseo camuflado de comprar el corazón de los otros.

 Cuando hacemos por Amor, jamas nadie será ingrato con nuestra vida, pues en el amor verdadero, no hay espacio para la ingratitud. Pero en el amor falso de la renuncia, tiene siempre la figura de la ingratitud. Llamamos de ingrata a aquellas personas a quienes les hicimos un favor y que en el momento de cobrar, no nos quieren pagar. Ingrato para nosotros son aquellos que no se venderán, que no se prostituirán por nuestro favor.

 La renuncia, que se pretendía constituir en Amor, es una distorsión cultural. Se cree que el amor es protección, como sustituir al otro, el grado de sacrificio como prueba de amor, como si el Amor tuviese grado. Dice Milbert Newman en su libro “Sea Usted Mismo su Mejor Amigo”: “Usted puede ver claramente la diferencia entre Amor y lo que aparentemente es amor en las relaciones entre padres e hijos. Los padres siempre afirman que están obrando por amor a los hijos. Pero es fácil ver que no lo es. Cuando uno de los padres se sacrifica por un hijo, usted sabe que hay un error, por el modo como la criatura reacciona. Ella se siente culpada, porque lo que obtuvo no fue por Amor, fue por abnegación.  A decir verdad nadie quiere ver los frutos del sacrificio de otra persona. El sacrificio es uno de los peores tipos de comodismo, es alimentar aquella parte de usted que siente que no tiene valor. Nadie se beneficia con eso, lo que no quiere decir que uds no pueda a veces desistir de las cosas. Pero está es una elección que uds hace y es hecha por amor. Es hecho por amor a si mismo y no por auto-Adversión”. Aquí termina la cita del texto.

 Existen muchos preconceptos relativos a la Alegría, relativos al amor a sí mismo. La única cosa real en nuestras relaciones que caracteriza al Amor es la Alegría. Lo que caracteriza la felicidad conjunta es la comunión con la Alegría. La Alegría es la manifestación en cada uno de nuestros planos humanos de armonía Cósmica, de Armonía Divina. Cuando perdemos nuestra Alegría, aún en nombre del amor, no estamos de hecho en estado de Amor. No es posible rimar Amor y dolor.

 Muchas renuncias en las relaciones humanas provienen del miedo de sentirnos llamados egoístas. Este miedo nos hace salir de nuestros límites de nuestros espacios de tiempo, y dar mas de nuestras posibilidades. Hay una confusión generalizada sobre lo que significa el Egoísmo. Siempre nos llamo la atención el hecho de que si alguien nos llama egoístas es porque esa persona está  buscando algo para ella. Y siempre con la tentativa de sustraernos algo para favor de ella. Y siempre es una forma de controlar nuestra vida. Y hay en esto una distorsión religiosa. La Biblia dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y no “en vez de a ti mismo”.

 Hacer las cosas que nos hacen feliz es exactamente lo opuesto de egoísmo. Significa satisfacernos en nuestra totalidad, incluyendo nuestros sentimientos, nuestras uniones y responsabilidades para con  los otros. Si no aprendemos esto, nunca le importaremos  de verdad a los otros. Si no nos amamos, si no nos respetamos, si no cuidamos de nosotros mismos, como vamos a tener amor por alguien? A lo sumo, vamos a hacer cosas para satisfacer a otras personas. El mayor de todos los egoísmos es cuando queremos alguien para nosotros, cuando queremos que las personas piensen, sientan y ejecuten como nosotros, de la manera que deseamos. Es mucho mas fácil abrir las manos de las propias cosas del propio tiempo, del propio espacio, de las propias necesidades para que seamos adorados, amados y valorados por los otros, para que hablen bien a nuestro respecto. Las personas que no se aman pueden adorar a otras porque adorar es relacionarse con el otro sintiéndose inferior a él. Las personas que no se aman pueden gustar de otras porque gustar es relacionarse con otro como objeto, sintiéndose inferior a él y usándolo para pretender una incompleta realización interior. Sin embargo no pueden amar, porque el Amor es el testimonio el ser completo, vivo, trascendente en nosotros. Si nada tenemos, nada podemos dar.

 Perdemos la Alegría cuando, a través de estos juegos, nos apartamos del presente y nos envolvemos con los fantasmas del pasado o con los fantasmas del futuro, con la culpa de lo que paso o del miedo de lo que vendrá. Todas las veces que salimos de una base sólida y real del presente, sin coraje de dejar lo que quedó atrás y con miedo de lo que nos pude suceder en el futuro, perdemos nuestro estado de danza, y nos situamos en un estado de lucha. Nuestro vacío interior pierde la fertilidad de una vida plena y se transforma en sentimiento de aislamiento y soledad. La fiesta del encuentro con lo que nos rodea, se transforma en una celda gris y vivir pasa a ser un peso y no un juego.

 La Culpa y el pasado solo se resuelven a través del Perdón y el miedo al futuro a través de la Esperanza. Nos perdonamos por lo que ya pasó a través de la Esperanza, dejando al futuro entregado al futuro, dejando al futuro para cuando sea presente, dejando lo desconocido para cuando sea conocido, renacerá en nosotros la lucidez humana y alegres cantaremos y danzaremos la ronda de la vida.

 La Alegría es un proceso de comunión con las otras personas, una sensación íntima y armónica de ser parte de un todo. Y una manera calma e inocente de ver el mundo, como sabíamos hacer en nuestra infancia. Alegría es cuando no medimos la vida por el tiempo, sino por la calidad e intensidad de ella. Es cuando nos tornamos simples como los árboles y las estrellas; cuando dejamos la vida fluir en sí misma y en nosotros, peregrinos de la gratitud, cuando escogemos la existencia como un mundo de elogios, cuando estamos en Estado de Gracia y hallamos gracia en todo lo que existe.

 Danos Señor, la alegría de los pájaros y de los niños, para que podamos jugar y cantar nuestra gratitud a la vida!!

La Culpa

Por de tras de nuestras tristezas y frustraciones, de nuestras insatisfacciones en la vida, de nuestros tedios y angustias, está un sentimiento, el más arraigado en nuestro comportamiento y responsable de grandes sufrimientos psicológicos, que es el Sentimiento de Culpa

El sentimiento de culpa y el apego al pasado, es una tristeza por algo o alguien que no fue como debería haber sido, es una tristeza por haber cometido algún error que no debería haber cometido. El centro del sentimiento de culpa son estas palabras: "No debería…". La culpa es la frustración por la distancia entre lo que somos y la imagen de como nosotros deberíamos haber sido. En ella consiste la base para la auto-tortura. En la culpa nos dividimos en dos personas: una real pero errada, mala, y una ideal, buena, acertada y que tortura a la otra. Dentro de nosotros se procesa un juzgamiento en que el Yo ideal, imaginario, es el Juez, y el Yo real, concreto, humano, es el Rey. El Yo ideal, siempre hace exigencias imposibles y perfeccionistas. Así mismo cuando estamos atormentados por el perfeccionismo, estamos absolutamente sin salida. Como el pensamiento nos exige algo imposible, nunca nuestro Yo real podrá atenderlo. Este es un punto fundamental.

Muchas personas dedican sus vidas a intentar realizar la concepción de lo que ellas deberían ser, en vez de realizarse a si mismas. La diferencia entre auto-realización es la realización de la imagen de cómo deberíamos ser es mucho mas importante. La mayoría de las personas viven apenas en función de su imagen real y este es un instrumento fenomenal para hacer el juego preferido del neurótico: la auto-tortura, el auto-aborrecimiento, auto-castigo, la auto-sanción, la culpa.

Cuanto mayor fuera la expectativa a nuestro respecto, cuanto mayor fuere el modelo perfeccionista de cómo debe ser nuestra vida, mayor será nuestro Sentimiento de Culpa

La culpa es la tristeza por no ser perfectos, es la tristeza por no ser Dios, por no ser infalibles, es un profundo sentimiento de orgullo y omnipotencia; es una incapacidad de luchar con el error, con la imperfección; es un deseo frustrado, es un contacto directo con la realidad humana, en contrastes con sus intenciones perfeccionistas, con sus pensamientos megalomaníacos con respecto a si mismo. Y lo mas grave es que aprendemos el sentimiento de culpa como virtud!

La culpa siempre se esconde atrás de la máscara del auto-perfeccionamiento como garantía de cambio y nunca es correcto. Los errores de los cuales nos culpamos son aquellos que menos corregimos. La lista de nuestros ¨pecados¨ en el confesionario es siempre la misma: la culpa lejos de proporcionarnos incentivos al crecimiento, nos hace gastar las energías en una lamentación interior por aquellos que ya ocurrió, en vez de gastarla en cosas nuevas, en acciones nuevas y en comportamientos nuevos. Por esto mismo, en todas las líneas terapéuticas, este es un sentimiento considerado enfermizo. No existe ninguna línea de tratamiento psicológico que no este interesado en sacar de sus pacientes el Sentimiento de Culpa, la culpa es un auto-desprecio, un auto-falta de respeto por la naturaleza humana, nos limita en su fragilidad. La culpa es una venganza de nosotros mismos, por no haber atendido las expectativas de alguien a nuestro respecto, sea esta expectativa clara y explícita, o sea una expectativa interiorizada en el transcurso de nuestra vida, por esto es que se dice que, nosotros nos sentimos culpables, estamos alienados de nosotros mismos y nuestra recriminación interna no es ni mas ni menos de lo que usted recriminaría de nuestro padre, de nuestra madre de nuestros maestros o otras personas aún dentro de nosotros.

Pero aquello que nos lleva a ese sentimiento de culpa, aquellos que alimenta esta nuestra enfermedad auto-destructiva son algunas creencias falsas. Trabajar el sentimiento de culpa es primordialmente descubrir las convicciones falsas que existen en nosotros, aquellas verdades en que creemos que son erróneas y nos llevan a este sentimiento. La primera de ellas es la creencia en la posibilidad de la perfección. Quien cree que es posible ser perfecto, quien crea que está en el mundo para ser perfecto, quien crea que debe buscar en su vida la perfección vivirá seguramente atormentado por el sentimiento de culpa. La expectativa perfeccionista de la vida es un producto de nuestra fantasía, es un concepto alienado de que es posible no errar, no equivocarse, que es posible vivir sin cometer errores.

Cuanto mayor fuera la discrepancia entre la realidad objetiva y nuestras fantasías, entre aquello que nosotros podemos cambiar a través de nuestro verdadero potencial y los conceptos idealistas impuestos, tanto mayor será nuestro esfuerzo en la vida y mayor nuestra frustración. Respondiendo a esta creencia opresora de la perfección, actuamos en un papel que no tiene fundamento real en nuestras necesidades, nos volvemos falsos, evitamos encarar de frente nuestras limitaciones y desempeñamos papeles sin basarnos en nuestra capacidad. Construimos un enemigo dentro de nosotros, que es un ideal imaginario de cómo deberíamos ser y no de cómo realmente somos. Respondiendo a un ideal de perfección, desarrollamos una actitud falsa para manipular e impresionar a otros.

Es muy común en nuestra relación conyugal, marido y mujer, no se estarían amando uno al otro, y sí amando la imagen de perfección que cada uno espera del otro, es claro que ninguno de ellos consigue corresponder a esta expectativa irreal y a esta frustración mutua de no encontrar la perfección genera tensiones y hostilidades, es un juego mutuo de culpa. Esta situación se aplica a todas las relaciones donde las personas creen que amar a otro es ser perfecto. Cuando volvemos a nuestras exigencias perfeccionistas nos dividimos neuróticamente para atender a lo irreal. Sin embargo las personas creen que errar es humano, ellas simplemente no creen que son humanas! En cambio dirán que la perfección no existe, y continúan torturándose y penándose y torturan y penan a otros por no corresponder a un ideal perfeccionista del cual no quieren dar el brazo a torcer.

Otra creencia que nos lleva a la culpa, esta tal vez mas sutil, mas encubierta y profunda en nuestra vida, es creer que hay una relación necesaria entre el Error y la Culpa. Es la vinculación automática entre el error y la culpa. Casi todas las personas que hemos preguntado de donde vienen sus sentimientos de culpa nos responden expresamente que vienen de sus errores.

Creemos que la culpa es una consecuencia natural del error, que no puede, de manera alguna, haber error sin culpa. Si creemos en esto, estamos en un problema sin solución y vamos a pasar la vida entera intentando no errar para no sentirnos culpables y esto es imposible, porque siempre cometeremos errores en nuestra vida o en tanto pasaremos la vida entera sintiéndonos culpables porque siempre erramos. Esa vinculación causal entre error y culpa es profundamente falsa, la culpa no corrige el error, pero la manera como nos colocamos delante del error; viene de nuestro concepto relativo del error, viene de nuestra rabia por haber errado. Una cosa es el error, otra cosa es la culpa; errores son errores, culpa es culpa. Son dos cosas distintas, separadas y que nosotros las unimos de mala fe, a fin de no dejarnos salidas para nuestro sentimiento de culpa. El error es un modo de hacer algo diferente, fuera de algún padrón.

Lo que es llamado error, es la salida fuera de un modelo determinado, que puede ser errado hoy y no mañana, puede ser error en un país y no ser errado en otro. La culpa es un sentimiento, viene de nosotros, viene de la creencia que es equivocado errar, que no podemos equivocarnos que debemos ser castigados por las faltas cometidas; creencia de que a cada error debe corresponder necesariamente un castigo, de que a cada falta debe corresponder necesariamente una pena, por el contrario el sentimiento de culpa es la pena que nos damos a nosotros mismos por el error cometido. No es posible no equivocarse, el error es inherente a la naturaleza humana, él es necesario en nuestra vida. En la perfección humana está incluida la imperfección. Solo crecemos a través de las equivocaciones.

Las personas confunden asumir lo errado o lo equivocado con sentir culpa. Asumir el error es aceptar que nos equivocamos y nos responsabilizamos por lo que hicimos o dejamos de hacer. Pero cuando creemos que la culpa proviene de nuestro error, intentamos culpar a otros la responsabilidad de nuestros errores, en una tentativa infructífera de acabar con nuestra culpa.

A propósito del error, hay un texto interesantísimo en el libro " Buscando ser lo que yo soy" de Ilke Praha, que dice: "el perfeccionismo es una muerte lenta: si todo se cumpliese de la forma, como a mi me gustaría, exactamente como lo planee jamas experimentaría algo nuevo, mi vida sería una repetición infinita de acontecimientos ya vividos. Cuando cometo un error vivo algo inesperado. Algunas veces reacciono al cometer errores como si me hubiese traicionado a mi mismo. El miedo de cometer errores parece fundamentarse en la recóndita presunción de que soy potencialmente perfecto y de que, si fuera muy cuidadoso no perdería el cielo, con todo el error es una demostración de cómo yo soy. Es una piedra en el camino que trace, una recordación de que no estoy luchando con los hechos. Cuando doy oídos a mis errores, en vez de lamentarme por dentro, habré crecido". Este es el texto.

Algunas personas nos preguntan: "¿Pero como avanzar en relación a este sentimiento, como arrancar de mí este hábito de deprimirme con los errores cometidos?". Solo existe una salida para el sentimiento de culpa. Imaginemos una fantasía, imaginemos por un instante que estamos por morir y nuestros sentimientos en este momento son de angustia, tristeza, y frustración por todos los errores cometidos, por todo lo que deberíamos de haber hecho y no hicimos y con remordimientos por nuestros fracasos como padres, como madre, como profesional, como esposo, como esposa, como religioso, como ciudadano, pero, al mismo tiempo, estamos con un profundo deseo de morir en paz, de salir de ese proceso intimo de angustia y morir tranquilo. ¿Cuál es la única palabra que, si se pronunciara en este momento, sentida con todo el corazón tendría el poder de transformar nuestro dolor en alegría, nuestro conflicto en armonía y nuestra tristeza en felicidad? Solamente una palabra tiene esa magia.

La palabra es: Perdón.

El perdón es una palabra perdida en nuestra vida el primer sentimiento que se pierde en el camino de la locura es el sentimiento de perdonar, el sentimiento de autoperdonarse. Si la culpa es la vergüenza de la caída, el auto-perdón es el eslabón entre la caída y el levantarse de nuevo. El auto-perdón es el recomenzar del juego después de la rodada. "Yo me perdono por los errores cometidos, yo me perdono por no ser perfecto, yo me perdono por mi naturaleza humana, yo me perdono por mis limitaciones, yo me perdono por no ser omnipotente, por no ser omnipresente, por no ser omnisciente, yo me perdono por………" El perdón es siempre a si mismo, es personal e intransferible.

El perdón a los otros es apenas un modo de decirles a los otros que ya nos perdonamos. Perdonarnos es restablecer nuestra propia unidad, nuestra entereza ante la vida es unir otra vez lo que la culpa dividió, es una aceptación integral de aquello que ya aconteció, que ya pasó, de aquello que ya no tiene sentido; es el encuentro amoroso y con coraje de la realidad.

Solamente aquellos que desarrollaron la capacidad del auto-perdón consiguen energías para una vida psicológica sana. La niñez lo hace muy bien, el perdón es la propia aceptación de la vida, y de la forma que ella es, en las buenas y en las malas.

El auto-perdón es la capacidad de decir adiós al pasado, es la aceptación de que el pasado es una fantasía, es apenas saber perder lo que ya esta perdido. El auto-perdón es un sí a la vida que nos rodea ahora, es una adhesión al presente, la única cosa viva que poseemos, que son nuestras posibilidades en este momento. No podemos abrazar el presente, la vida, el pasado, y la muerte al mismo tiempo. El perdón es una opción para la vida, el auto-perdón es la paciencia delante de la oscuridad, es el vislumbre de la aurora en el final de la noche, el auto-perdón es el sacudir el polvo y la renovación de la autoestima y de la alegría de vivir, es el agradecimiento por saber que estamos vivos, aunque cometimos errores y estaremos presentes.

Bueno para cerrar este tema quiero sugeriles una reflexión sobre este texto escrito por: Frederick Pearls: " que esto quede para el hombre! Intentar ser algo que no somos, tener ideas que no son realizables, ser perfeccionista de tal manera que nadie pueda criticarte, es abrir la senda infinita de la tortura mental. Amigo, no sea perfeccionista. Perfeccionismo es una maldición y una prisión. Cuanto más uds teme, mas equivoca su objetivo. Amigo no tenga miedo de los errores, errores no son pecados, errores son formas de hacer algo de manera diferente, tal vez creativamente nueva. Amigo, no se quede enfadado por sus errores. Alégrese por ellos, uds tuvo el coraje de dar algo de sí".
 

El Héroe Antonio Roberto Soares –Psicólogo

En nuestro relacionamiento con el mundo, nos podemos colocar en otra postura, la postura de Héroe. Muchas veces, en un esfuerzo para salir de la postura de víctima, caemos en el extremo opuesto. Somos víctimas cuando nos sentimos determinados cien por ciento por la realidad y bancamos el héroe cuando sentimos que la realidad es cien por cien determinada por nosotros. El héroe es el dominador, el controlador, aquel que se juzga señor y dueño de las otras personas, es aquel que crea la visión de la realidad como resultado de su propia voluntad, es aquel que cree que solo existen dos alternativas en el relacionamiento: o ser dominado o ser dominador, o ser esclavo o ser señor, ser menos o ser mas, perfecto o ser la peor cosa que existe. Es la postura cero o nada. El héroe extrae alegría de la tristeza del otro, el se siente bien si prueba que el otro es malo. El héroe, de este modo, peca por exceso, se siente único responsable por lo que está ocurriendo a su alrededor y por eso asume mas de lo que puede cumplir. El se sale de la realidad y va mas allá de lo que le es posible. Si en la postura de víctima nos negamos, en la postura de héroe nos negamos a los otros, sintiéndonos el único sujeto de la relación humana y consideramos a las otras personas como objetos.

El héroe se coloca en un nivel superior que las otras personas, escondiendo un profundo sentimiento de inferioridad. Es el todo poderoso, el que sabe todo, el que siempre tiene razón, el imbatible, el mejor. Es aquel que perdió la simplicidad de estar en el mundo, es el que no sabe y no sabe que no sabe; de ahí, es su dificultad en aprender. Supone saber todo y pierde con eso la capacidad de preguntar, la capacidad espontánea de hacer preguntas, de preguntar lo que no sabe. En contra partida, su comportamiento es siempre el de enseñar, de juzgar, de analizar y de orientar a los otros. Es el dueño de la verdad. Por eso, nunca dice "yo no sé": Nunca pide ayuda. El se juzga como modelo de otros y se relaciona con el mundo a través de una avasalladora programación de dogmas, de verdades hechas, porque las personas serán buenas, honestas, verdaderas, inteligentes, si coinciden con su modo de pensar, de sentir o de actuar.

Internamente, el héroe piensa que las personas deben ser hechas a su imagen y semejanza, las personas deben ser de la manera que el quiere que ellas sean, los pensamientos de las otras personas tendrán que ser como sus propios pensamientos, el comportamiento de los otros tiene que ser como el cree que debe ser. El héroe es semejante a Proskrusts en la leyenda antigua, que ponía a todas las personas en una cama del mismo tamaño, si las personas eran mas largas les cortaba las piernas, si eran mas pequeñas, las estiraba hasta que ocupaban toda la cama.

Hay personas que quieren encuadrar a los otros en su moralismo, en sus dogmas, en sus verdades, y esto es la peor forma de tortura. Por eso el héroe es aquel que sufre, esconde al máximo su sufrimiento, y le gusta hacer que otros sufran. Sus críticas son tentativas de encuadrar a alguien en sus padrones. El héroe es la persona que no soporta las diferencias, ignorando que aquello que hace el mundo ser mundo es la unión de las diferencias, ignorando también que solo podemos amar a otra persona por sus diferencias en relación a nosotros, por que en aquello en que ella es igual no la estamos amando a ella sino a nosotros mismos.

Solo podemos crecer a partir de la diferencia. La función de la diferencia es el crecimiento. Solo podemos aprender con los otros, en aquello que ellos piensan diferentes de nosotros, porque en aquello en que ellos piensan igualmente no hay ningún descubrimiento, solo confirmamos lo que ya sabíamos. El héroe, en su visión de omnipotencia evita ver y aceptar los límites del mundo. Para él no existen limitaciones de tiempo, de espacio, de color, normas, salud y condiciones. Hay en él la creencia de ser super, superhombre, superprofesional, supercapaz, superpadre, supermadre, superinteligente. Es el Delirio de la Omnipotencia, es la interiorización de un ideal de vida basado en la posibilidad de ser un super héroe; es la creencia de que podemos ser mas de lo que nosotros somos y siempre que bancamos el héroe en nuestro encuentro con el mundo, después nos sentimos víctimas. A toda tensión excesiva corresponde después una depresión, a todo exceso le sigue naturalmente un receso. Nuestros fracasos y nuestras frustraciones vienen por procurar ser y realizar mas de lo que somos humanamente capaces

Esa ley es la misma ley física de Newton: "A toda acción corresponde una igual y contraria". Si no tenemos en cuenta los limites de las situaciones y actuamos como si ellas no existiesen, tendremos en nuestra vida mas tarde, la respuesta de este exceso en forma de sufrimiento, sea el físico psicológico o social. Cuando nos sentimos humillados y ofendidos, mejor será preguntarnos donde, como y cuando quisiéramos ser mas de lo que somos, preguntar a quien quisiéramos dominar y controlar y no lo conseguimos, pues solo estamos sufriendo las consecuencias de querer ser mas que la propia realidad.

El héroe, en su tentativa de manipular a los otros, se torna obcecado por controlar, por poder, y usa todo tipo de trucos, así mismo, el banca al autoritario, al duro, al frío, al macho, al estúpido, al temeroso, al corajudo al desafiante, aquel que se quiebra pero no se flexiona. Héroe es el que esconde el miedo bajo la capa del coraje y después de frustrada su tentativa de controlar los acontecimientos, va a bancar al desamparado, al desprotejido, al humillado, al ofendido, al angustiado y al inculpado. Y es así que perdemos nuestra libertad individual. Lo mas interesante al respecto de una persona obcecada por el deseo de controlar al semejante, es que ella siempre acaba por ser controlada, ella se enreda en la propia tela, tejida para enredar a los otros.

Cuando aprisionamos a alguien, nosotros también nos aprisionamos. El policía que monta guardia en la puerta de la celda para que el delincuente no huya está tan preso como el delincuente. El héroe es como el diamante, hiere a todo el mundo y no quiere ser herido por nadie. Es el duro inflexible y en nombre de la personalidad, el quiere ser único, igual en todos los lugares con todas las personas y en todas las circunstancias. Las personas y el mundo que se modifiquen para que se adapten a él. El es el centro del universo, el es un punto fijo en torno del cual deben girar las otras personas. Y en esa fantasía de ser permanente, de ocupar una posición fija en la vida, el se agarra a ella con uñas y dientes. Con el inaceptable propósito de no apartar el pie de allí, va tendiendo poco a poco a confundirse con su papel en la vida, con sus categorías y con sus adjetivos. El ya no es él, es apenas el jefe, el padre, el ocupante de un cargo, el rico, el inteligente, el famoso, el amado, el sensato. Y así, va abdicando de su universo interior, de su humanidad, de su verdadera vida, de su origen simple y alegre, abdicando de su Ser, que es parte del universo. Pasa mecánicamente a ser una pieza sufriente, esclava, y esclavizante.

Setenta por ciento de nuestro organismo es agua, y esto debería mostrarnos cuan flexible es nuestro organismo, mutable, adaptable a las situaciones. La autoridad no viene de las personas, sí de los hechos, de la realidad de la situación. Tener personalidad humanan es ser capaz de hacer una síntesis con el ambiente que nos rodea, no ser mas ni menos, adaptados a las circunstancias, estar con ellas en armonía, en unión, en reciprocidad e integración.

El héroe se rebela contra la realidad, el esta siempre en desequilibrio con relación al mundo. En la postura de héroe, somos resistentes a los cambios a las mutaciones del mundo, porque en el héroe, existe la creencia y el deseo de ser inmutable. Y la principal causa de esa resistencia a cambiar se encuentra en el hecho de que cualquier alteración significativa, nos hace acordar que todo evoluciona, que esta vida pasa y que un día nos vamos a morir. Para no mirar de frente lo inevitable, aprendemos a fingir que controlamos nuestra existencia, y a los otros y vamos creyendo falsamente que es posible permanecer siempre el mismo en un mundo cuya característica básica es la mutación. Y este afán de impedir que la vida fluya como un río, pretendiendo controlar el futuro, lo desconocido, lo que aún no paso, transformamos nuestra vida en una competencia en una lucha extenuante contra el tiempo y entonces obramos como un caballo de carreras.

Esto aparece en la forma de Apuro y de Preocupación. La prisa y la preocupación provienen del hecho de hacer que nuestra felicidad dependa siempre de alguna expectativa en el futuro. Vivir siempre en función del futuro, de lo que viene nos deja sin contacto con la fuente o el centro de la vida, porque el mañana nada significa, a no ser que este en completa unión de con la realidad del presente que se vive. Nosotros nos preocupamos porque nos sentimos inseguros y deseamos seguridad, y por que no comprendemos aun que no existe seguridad en la vida humana. Reflexionaremos como es contradictorio deseamos ser estables y seguros en un universo cuya propia naturaleza se caracteriza por la fluidez y por la instantaneidad. No hay absolutos para algo tan relativo como la vida. Nuestros deseos puestos en el futuro, son trabas que nos dificultan asumir ahora la responsabilidad por ellos, y así nos preocupamos para no ocuparnos con lo que es posible hacer ahora. La prisa y la preocupación son un deseo de tener certeza de un futuro brillante y tranquilo. El poder de usufructuar las cosas agradables que nos están pasando nos es negado por la preocupación constante. Nuestra mente está preocupada con algo que no está presente. El don de la previsión de pensar sobre el futuro, constituye la principal realización del cerebro humano. Entre tanto el modo por el cual generalmente usamos este poder puede destruir todas sus ventajas, pues es de pequeña utilidad para nosotros prever posibles acontecimientos en el futuro, esto nos tortura y nos vuelve incapaces de vivir plenamente el presente.

Somos héroes cuando estamos siempre presionándonos para vivir en vez de vivir. Si para tener un presente agradable, precisamos de la seguridad de un futuro feliz, podemos desistir de la felicidad. Tal certeza es imposible de obtener. Siempre habrá lo desconocido, jamas conseguiremos controlar lo imprevisto. No es que no tengamos motivos para estas preocupaciones, solo que ellas son inútiles. En la vida solo se vive de imprevistos, es siempre de repente, no apuremos al río, el corre solo.

Bienaventurados aquellos que consiguen dejar la vida fluir y armonizarse con ella, sean cual fueran las circunstancias. Nuestro camino de la felicidad es el camino de la Adaptación. No confundamos adaptación con acomodación. La adaptación es un cambio armónico dentro de la realidad, llevando en cuenta nuestras posibilidades y las posibilidades de los otros. Nosotros somos nosotros y el mundo es el mundo y nosotros somos uno con el mundo. Somos parte de un universo, somos parte de una sociedad, somos parte de una familia, somos parte de una empresa y solo habrá dolor psicológico cuando, en vez de aceptar nuestro papel, nuestra parte, nosotros quisiéramos ser el Todo.

Sabio es aquel que desiste de encuadrar a las personas, el mundo y el futuro, en sus conceptos. Sabio es aquel que, a través de una armonía personal, consigue sentir lo siguiente: "soy parte y quiero cada vez mas integrarme y adaptarme a la vida que canta y calla, a la vida que sufre y festeja, alrededor de mí". Sabio es aquel que desiste de ser el universo y resuelve vivir con y en el universo.
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